ROCíO DE OTRA LUZ
Un raro amanecer empapa el valle oscuro,
se está marchando el gris que ha congelado el suelo.
Es prodigiosa el alba que está fundiendo el velo,
alumbra torrenteras y desvanece muros.
Se aplacaron las bestias contra ese claroscuro,
llegan sencillas flores que ya se abren al cielo.
Es azulado el haz que envuelve aire y hielo,
maná de agua el calor que riega ya el futuro.
Se despereza el alma de sus sueños arcanos,
en sus ojos chispean destellos de diamante,
su cabellera es roja, su cauce desafiante.
Besa el albor de diosas sus rasgos tan humanos,
de pieles va vestida, cabalga un elefante,
su faz es piel de amor, su luz exuberante.
Ángeles Yagüe
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