Como si fuera una lágrima
desapareces
en el cauce transparente de recuerdos.
Te imagino, materia de un poema.
Te sueño, cristalino entorno
de un propósito.
Resucitarte, melodía
del alma que deleita.
Te prometo, Ilusión.
Y amaré los colores de los sueños
sin la lírica impuesta en mi elegía.
Te evoqué una vez,
porque mi vida traslució sus formas
desnuda de atavíos
y despojada de esperanzas
balbuceando una palabra triste, agonía.
Resurgo,
y Venus me cuenta sus secretos.
Diseño,
incansablemente diseño.
Construyo,
en silencio.
¡Vuelo!
¡Me posees, Ilusión!
Soy. Y yo trasciendo.
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