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Inicio / Cuenteros Locales / Aristidemo / Respuesta

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Hoy está bien decir revolución y llenarse de balas la tatema, viendo caer al dinosaurio de lente oscuro, puro Cohiba, panza agradecida, verlo caer desde el centésimo piso de su torre de marfil mientras canta el himno nacional en su versión completa y salir a celebrar sus sesos desparramados, su vida perdida, sus dientes que ahora son colguijes para la más fea de las compañeras, la que dice que Marx viene cabalgando al sonar de las trompetas y su reino vendrá para salvarnos de nosotros mismos y seremos felices como los geranios, las tazas de café o los milanos recién salidos del cascarón. Habrá que comprar mil banderas y repartirlas entre los vecinos; pedirles que, por favor, el próximo viernes, a las seis en punto de la tarde, nos vemos junto a Catedral; te vas envuelto en tu bandera y con una máscara de hombre-lobo o de de gasparín o de peter pan y apréndete la canción del Agrarista y su machete, y lleva agua, frijoles y bolillos; ¡ah!, y no olvides que cambiaremos el mundo, lo haremos parejito y verde, verde, como poema de García Lorca; lo transformaremos en una factoría de justicia alegre, de gaya ciencia, de obreros felices de serlo; eufóricos de lograr, al fin, su límite histórico: Obrero eres y obrero permanecerás; chinga a todos por igual. ¿Que no sé nada? ¿Qué así no es la cosa? ¿Que debería quedarme encerrado en mi burbuja de jabón chiquito? Lo sé. Cuando digo que hoy está bien decir revolución y ser malo con cara de pato y ser dañino como brizna de césped y peligroso como malteada de vainilla y predicar el fin de los tiempos bailando hip hop; cuando digo que me das hueva y me duermo y me importa un huevo tu Che, tu Camilo, tu Mao, tu Fidel, tu Lenin y tu mejor amigo de Engels, es porque mis filiaciones son más del lado repostero; más del lado funambulesco y, la neta, creo que la única posibilidad de cambio consiste en la completa, total, irreversible, irremediable desaparición de la especie a la que pertenecemos. Este mundo sólo necesita la emancipación de los perros, los canarios y uno que otro gato fofo. “The fish doesn’t think because he knows everything” y yo me lo como sin saber realmente nada. Soy el Capital y soy el bolsillo roto y soy la marmota y soy trescientos mil signos de interrogación repartidos en ciento setenta y tres mil maneras distintas de preguntar ¿qué soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿por qué apesto? ¿quieres coger conmigo? ¿a qué hora llega tu marido? ¿te gusta así o te chupo el culo? ¿cómo podría llegar? ¿sabes qué pasa? ¿cuánto tiempo tenemos? Hoy está bien ser bueno y correcto y consciente e informado y formal y puto. ¡Uy! Putos parapléjicos y ancianos tragando mierda de presidente municipal con cucharitas de plástico y gorritos de princesas. Algo así.


Por eso, no me vengan a mí con Derrida en pelos de castor; no me afilen las pestañas ni revoloteen cerca de mi cerca con sus disfraces de negro y rojo. Ni siquiera puedo matarlos para que entiendan. ¿Por qué es tan difícil entender que esto seguirá como hasta ahora? ¿Por qué siempre el héroe-mártir-acaudillado por su diccionario Larousse y cuatro discos de Pablo Milanés? Me como un moco y pienso en que, tal vez, todo se debe al aburrimiento, al tedio y el-nada-que-hacer que queda después de la escuela. Tener hijos ya no es divertido; amar a alguien exige dedos y ojos y labios y cremalleras y sulfatos y nitratos y permanganatos y, sobre todo, poca televisión; dedicarse en cuerpo y alma es tan difícil cuando no se tiene cuerpo ni alma. Por eso revolucionario y burgués se parecen tanto: están igual de tontos y vacíos; de huecos y divertidos. Por eso esto, ja ja ja, no cambia. Porque el ser humano tiene dos nalgas, un ombligo y mugre entre las uñas, y nada más. ¿Tan difícil aceptar que un día (un buen día) el sol saldrá para saber que no queda uno solo de nosotros, y reirá, tranquilo, para luego olvidarse de todo como siempre lo ha hecho?

Olvídalo, entonces: ni me uno, ni me sumo, ni me pongo a regañar a pubertos, aleccionar a académicos o aconsejar a pejes-lagartos. Chúpame un huevo y sé feliz.

Texto agregado el 07-01-2008, y leído por 249 visitantes. (21 votos)


Lectores Opinan
2008-04-24 15:03:56 Ja!... sensei_koala< /a>
2008-02-16 00:29:47 bueno pero que traes tu contra el hip hop, en todo lo demás estoy de acuerdo rodeadodemalosescrotores
2008-02-11 23:07:59 Todo un orangután IanAleks androvich
2008-02-01 21:22:55 Habla mucho de ti........ Eres como la flor de Sicua errante_pe ruano
2008-01-25 11:56:01 Tranquilo hermano, el fin se acerca con pasos de reggae y la melodía ya provoca que tengamos que levantar los pies de la arena. Y es cierto, los nuevos movimientos indican que muchos son tan felices como las tazas de café. En fin hermano, escucha tu última canción e intenta no pensar demasiado. Tienes que ir pensando en levantar, alternativamente, los pies de la arena, ya no porque queme sino porque vamos de salida y nos lo merecemos por simple evolución. Ysobelt
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