Cuando la vida de uno pende de un hilo lo único que puedes hacer es recordar a las personas que amas, recordando los momentos hermosos de tu vida al lado de aquella persona.
Los sentimientos de culpa por no haber dicho lo que debería haberse dicho en aquel momento es la desesperación más grande de la vida, sabiendo y sintiendo que llego la hora.
Es verdad, la muerte me persigue por alguna razón, en aquel día en el cual entendí ese presentimiento que no me deja de seguir a cualquier mundo que vaya, lo único que quiere es que no regrese a mi hogar.
Sin ver a mi madre, mi padre, mi princesa…
Son los sentimientos expresados por lagrimas en un grito silencioso que llena mi ser, no me dejara de perseguir hasta que algo haga o pase, lo se de algún modo. Puede que la mala suerte me acompañe al no ser como alguna vez debí ser… |