Es curioso recordarte por las etapas de tus aromas; del mediodía neutro y soso al anochecer ácido, húmedo, intoxicante de tu entrepierna, y la madrugada en tu aliento a cosa muerta, a pedo mudo, espeso, para empezar todo de nuevo cuando sales de la regadera, brillante y perfumada, eructando burbujas de Astringosol.
|