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La leyenda del caballero negro (Capitulo V)
Capitulo V
(Fiesta de bienvenida)
Fueron escoltados hasta la salida del bosque, donde no tuvieron inconveniente alguno en atravezarlo en su regreso. Cuando la guardia del rey se retiro, los cinco continuaron viaje galopando a un paso apresurado, algo ansiosos por contar lo sucedido y tal vez con el temor de que cabia la posibilidad de llegar al castillo y encontrarlo reducido a cenizas y bajo el control de Darkshire. Todos tenían en su interior algo de miedo, pero ninguno lo expresaba, ni dejaba que este termine con su calma e impida tomar decisiones correctas o que simplemente desplazase esa valentía que los caracterizaba. Por su puesto el viaje se hizo mas largo de lo esperado, ya que las ansias por arribar lo antes posible los estaban torturando muy lentamente, e hicieron que al llegar se encuentren exhaustos de cansancio. Thomas al igual que los cuatro caballeros, luego de saludar a todo el pueblo que los había recibido con una gran ovación, se retiro a su cuarto a dormir a pesar que era una tarde de un día soleado, ya que por la noche seria la gran fiesta de bienvenida como ya el Rey Hector había anunciado previamente al desfile.
Al anochecer, Thomas se despertó de un hermoso sueño, en el que él estaba tirado en un campo de coloridas flores, mirando hacia el cielo y contemplando la calma que las nubes le inspiraban, cuando de repente vio que a su lado había una bella mujer de cabello largo y rubio que tomando su mano lo invito a recorrer el campo; Él corriendo junto a ella de la mano sintió estar en el paraíso, entonces él la beso tanto que al despertar no podía creer que había sido solo un sueño.
Antes de que comience la planeada fiesta, Thomas y Sir Terry se encontraron en un pasillo del castillo y se pusieron a dialogar.
Sir Terry, amigo mío, no se si sientes lo mismo que yo pero creo que no hay nada que celebrar – dijo Thomas.
No entiendo el porque no – dijo Sir Terry.
Es que creo que no hemos solucionado nada y que tendríamos que haber atrapado y matado a quien fuimos a buscar – contesto Thomas.
Estas equivocado mi amigo. Es cierto que no atrapamos ni matamos a nadie, pero solucionamos muchas preguntas que teníamos y logramos entender la realidad de la situación, lo que nos permitirá en adelante pelear en igualdad de condiciones – explico con sabiduría Sir Terry.
Es como un primer gran paso que dimos para poder seguir caminando, ¿Verdad? –Dijo sonriendo Thomas.
Tú si que aprendes rápido, mi amigo – finalizo Sir Terry.
Esa charla con su mejor amigo tranquilizo mucho a Thomas, que ahora se encontraba animado para concurrir a la prometedora fiesta que el propio Rey Hector había organizado.
Era la hora de concurrir al gran salón real, entonces Thomas, vistiendo su uniforme de la guardia real, salió de su cuarto y se encontró con una gran sorpresa, eran sus amigos Timoty y Nereo, a quienes no había tenido oportunidad de ver desde que los habían herido en el bosque. Un sincero gesto de sincera felicidad cubrió el rostro de los tres amigos, que sin decir ni una palabra se dieron un abrazo que demostró lo preocupados que habían estado los unos por los otros.
¡Thomas! Que satisfacción verte – dijo Nereo.
¿Estas bien? –Pregunto Timoty.
¿Que ha sucedido? – Dijeron a coro.
¡Momento amigos! Ya les vamos a poder contar durante la fiesta... pero ustedes ¿cómo están? –Dijo Thomas.
Estamos bien, esas heridas fueron simples rasguños para nosotros – contesto Timoty entre las risas.
Estoy muy feliz de que halla sido así – contesto Thomas.
Amigos, me encantaría seguir hablando – dijo Nereo- pero estamos llegando tarde... así que...
¡No perdamos tiempo y vamos! – Interrumpió Thomas.
Así los tres amigos fueron camino al salón, y al llegar se encontraron con los cinco caballeros con quienes habían compartido tal aventura. Los cinco vestían un uniforme de gran porte y de único diseño que hacia notar la diferencia que existía. Todos se saludaron amistosamente en la puerta del enorme y lujoso salón, donde les esperaría una gran fiesta y un caluroso recibimiento por parte de los invitados y de la familia real.
¿Están listos? –Pregunto Sir Julius Bediver.
Si – contesto el grupo.
Adelante entonces – invito Sir Julius.
Al ingresar, una gran cantidad de gente allí presente dio un aplauso enorme que resonó hasta las afueras del castillo. El recibimiento fue tal, que provoco las lágrimas en los tres jóvenes, que demostraban una alegría enorme al ver semejante halago.
¡Amigos! ¡Démosle la bienvenida a los héroes! – Dijo en voz alta el Rey.
Luego de que el gran bullicio provocado por la gran cantidad de invitados culminara, el Rey se dispuso a decir unas palabras como apertura de la fiesta.
Señores guerreros de la guardia real y honorables caballeros, esta es mi manera de darle las gracias a todos ustedes por lo que han hecho por mi y mi amada Gawain. Sé que tienen mucho por contar, pero mañana por la mañana nos ocuparemos de ello, esta noche solo disfruten como todos – dijo muy confiado y seguro de si mismo el Rey.
Las mesas de los agasajados se ubicaban en un extremo del extenso salón, en forma de arco. El Rey y la Reina se ubicaban en el centro del mismo y hacia los extremos estaban los caballeros junto con los tres jóvenes guardianes del Rey. A Thomas le había llamado mucho la atención un lugar vacío al costado izquierdo del Rey, y entre si, se había preguntado si habría alguien ausente o si en realidad esperaban a alguien importante.
Las repuestas a sus preguntas no se hicieron esperar, ya que una vez finalizado el gran banquete, el rey pidió silencio para poder hablar.
Emocionado, dijo: - quiero que sepan que para mí el festejo de hoy, tiene un doble motivo. Ya que me acaban de informar de que, luego de estar tres largos años ausente, mi hija Elizabeth ha regresado de Francia, donde concluyo sus estudios -.
Al ingresar, su belleza sorprendió a muchos, pero en Thomas había causado algo mas que eso, ya que esa era la bella mujer que él había soñado horas antes de la fiesta.
Estimados amigos, ella es la princesa de Gawain, mi orgullo más grande – dijo el Rey, mientras una reverencia general honoraba a la joven.
Thomas no podía dejar de mirarla, sin duda era la mujer más bella que jamas había visto, y no pensaba esperar para conocerla, por eso, cuando comenzó el gran baile no dudo y fue en su busca. Thomas se acerco y tras tomarla de la mano y mirándola a los ojos, dijo: - Permíteme presentarme su majestad, mi nombre Thomas Ulrich de Malory, a sus servicios.
Así que usted es el gran héroe del que todos hablan – dijo la princesa.
No Milady, yo solo lucho por defender a todos aquellos que lo necesitan – respondió Thomas.
Entonces usted debe ser tan valiente, como lo son sus palabras y como mi padre ha dicho – dijo la princesa.
Muchas gracias Su Majestad, solo espero que lo pueda usted comprobar – dijo astutamente Thomas.
La noche transcurrió, y los dos jóvenes continuaron hablando, minuto tras minuto, hora tras hora, sin darse cuenta de nada a su alrededor, él estaba perdido en el brillo de sus ojos y totalmente rendido a sus labios, por su parte, la princesa parecía hechizada ante la presencia este gran joven que acababa de conocer.
Cuando la fiesta culminó, y cuando la mayoría de los invitados se habían ya retirado, a ambos les había quedado la sensación de que habían conocido a alguien maravilloso y que deberían verse en otra ocasión, es por eso que acordaron verse en los jardines del castillo temprano en la tarde del día siguiente.
Texto de bakerstreet agregado el 09-01-2008. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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