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Inicio / Cuenteros Locales / bakerstreet / La leyenda del caballero negro (Capitulo VI)

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Capitulo VI
(Tiempo de explicaciones)




Esa noche había sido maravillosa, pero de todos modos Thomas no había podido dormir, ya que no salía de su asombro por lo que había vivido, estaba tan feliz por todo lo compartido esa noche con la princesa, y además estaba algo ansioso porque temprano por la mañana debía reunirse con sus amigos para hablar con el rey.
Habían pasado apenas unos minutos desde que el sol había salido, cuando un sirviente del rey golpeó a su puerta para comunicarle que en una hora el rey los estaría recibiendo para la esperada reunión; el momento esperado había llegado. Thomas se preparo, y una vez listo se dirigió hacia el Rey; los demás aun no habían llegado. En el momento a solas con el Rey, Thomas estaba en silencio, no había pronunciado una sola palabra, y tampoco se animaba... esa charla con la princesa había provocado un cambio en la relación con el Rey, ahora, además de respeto, sentía una timidez que no le permitía emitir sonido alguno en la sala.
Es bella ¿verdad? – Dijo el rey con picardía.
Thomas no sabia que decir. A pesar de ser un gran guerrero y de demostrar ilimitada valentía, era aun muy joven y se sentía incomodo ante lo dicho por el rey.
Eh... eh... –vacilaba Thomas.
¡Vamos Thomas! ¿No sabes hablar? –Pregunto irónicamente bromeando.
Lo siento mucho su majestad, es que yo... – dijo Thomas.
No te preocupes, solo estoy bromeando – interrumpió el rey- anoche vi el rostro de ambos, y pude reconocer ese gesto de amor que había entre ustedes.
Pero yo... –quiso interrumpir Thomas.
Además, hable con mi hija antes de venir, - y tras un silencio – ella esta muy feliz de haberte conocido.
Justo en ese difícil momento, entra un guardia escoltando a los caballeros, motivo que dio fin a la incomoda conversación que estaba llevando. Unos instantes después arribaron Timoty y Nereo y comenzó la planeada reunión.
Por su puesto el Rey quería saber todo lo que había ocurrido, para poder así actuar de manera correcta, y a modo de bienvenida les dijo: - Sé que hay mucho por contar... soy todo oídos -.
Como no podía ser de otra manera, Sir Terry Dubbling comenzó a relatar la aventura vivida; mientras los demás agregaban meticulosos detalles obviados por Sir Terry. Hora tras hora, continuaron detallando todo lo que había pasado, y a medida que llegaban al final del relato, el Rey se empezaba a preocupar y por su rostro parecía haber visto un fantasma.
Al finalizar, Su Majestad dijo: - Caballeros, su trabajo fue indispensable, y es por ello que estoy muy orgulloso de ustedes, en nombre de todo Gawain vuelvo a agradecerles su valentía. De ahora en adelante, nos espera un duro trabajo de preparación, la gran batalla esta cerca -.
Luego de esas palabras, los nuevos héroes de Gawain se retiraron y el Rey ordeno que se comenzara la fabricación de armas, y la reclutación de nuevos guerreros. El ejercito de Gawain, a pesar de su grandeza, no era competencia alguna para la nueva maquina de guerra que era Darkshire, es por eso que debía duplicarse en numero y entrenarse como nunca antes.
En el resto de mañana que quedaba, Thomas fue a recorrer Malory, y se encontró con que la pequeña aldea había sido reconstruida casi en su totalidad y se puso muy contento por ello. Pero la alegría de ver bien a su gente se desvaneció al ver las ruinas de lo que era su hogar. Se puso muy triste y sintió nuevamente que necesitaba a sus padres cerca, se pregunto que estarían haciendo, y si seguirían vivos, lo que le hizo recordar su promesa de que “atraparía y mataría con sus propias manos a los culpables”.
Estaba mirando detenidamente las cenizas de lo que había sido su hogar, sus ojos llenos de lagrimas y un sentimiento de odio enorme reflejado en sus dientes apretados, cuando escucho una voz frágil y quebradiza que dijo: - ¿víctima del fuego griego?
Thomas se dio vuelta y vio a un anciano de barbas largas y blancas vestido con una túnica que llegaba hasta sus tobillos, de muy mala apariencia.
Nunca pense que pasaría, estoy tan arrepentido – dijo el anciano lamentándose.
¿Quién es usted? – Pregunto intrigado Thomas.
Yo soy Mathius Stankus, pero los pocos que me conocen me llaman “El Griego” – contesto el anciano – y tú debes ser el hijo de los Ulrich, ¿Verdad?
¿Cómo me conoces? – Preguntó Thomas sorprendido.
Tenemos mucho que hablar, pero no aquí – dijo el anciano mirando a su alrededor.
¿Cuál es el problema? – Pregunto extrañado Thomas.
Con un gesto de complicidad, el anciano comenzó a caminar hacia las afueras de Malory, Thomas sin otra alternativa lo seguía de cerca.
¡Aléjate un poco! – Grito el anciano sin mirarlo, con la vista al frente.
Thomas de veras estaba muy intrigado por las pocas palabras que el anciano había pronunciado, entonces decidió seguirle la corriente. Siguieron caminando, ahora a una distancia considerable, hacia las afueras de Malory, hasta que lograron encontrarse pacíficamente solos.
Bueno, ¿qué es todo esto? – Dijo Thomas buscando respuestas.
Necesito ir a Gawain contigo – dijo el anciano mirándolo fijo.
¿Qué? Sabes que es imposible, además, no sé ni quien eres, ni porque estamos acá – dijo Thomas mientras emprendía regresar.
¡Aguarda! Tengo un mensaje de tus padres... es que yo... vengo de Darkshire – dijo el anciano desesperado.
Al oír esas palabras, y sentir que algo de verdad tenían, Thomas decidió llevarlo consigo a Gawain. Además de que el anciano inspiraba confianza, Thomas estaba desesperado por saber algo de sus padres, es por eso que cuando menos se dio cuenta ya estaban los dos en su cuarto hablando.
El anciano comenzó a hablar: - antes que nada, necesito quedarme aquí, no puedo exponerme porque yo, como te dije, escape de Darkshire. Al igual que tus padres y mucha otra gente, yo era un prisionero obligado a trabajar para el maldito Rey Marcus. Yo sé el secreto de una terrible arma, puesto que yo la invente, como podrás haberte dado cuenta, ya que es llamada como a mí me llaman -.
¡El fuego griego! – Exclamó Thomas.
Así es – afirmo el anciano con la cabeza gacha.
¿Que sabes de mis padres? – Pregunto Thomas ansioso.
El anciano se sentó, se puso cómodo y dijo: - tus padres, eran los únicos que sabían de mi plan para escapar, yo les conté porque ellos eran los únicos en quien podía confiar. Fueron muy buenos amigos en el poco tiempo que pude estar con ellos; el día que partí me pidieron que te buscara y que te cuente que ellos están bien, y que no te preocupes porque tarde o temprano volverían a estar juntos -.
Thomas se había emocionado, y rompió en llanto. El anciano, conmovido por la situación dijo: - Thomas, te prometo que Darkshire será derrotada, y que te reunirás con tus padres. Ahora yo solo quiero ayudar a revertir la situación... llévame con tu Rey, creo que podría servirles -.
Ni que lo pienses, seguro que sí; pero antes, si no te importa tengo una cita a la que no puedo faltar – comento Thomas.
¡Ah!... una mujer – dijo el anciano sonriendo.
Mientras, puedes asearte y cambiarte; pero por favor, no salgas de esta habitación –dijo Thomas.
Ve tranquilo hijo mío, que así será – concluyo el anciano.
Thomas estaba algo retrasado, los jardines del castillo estaban alejados de su cuarto; así que tomo su corcel blanco y se apresuro. Al llegar al lugar acordado, ella lo estaba esperando. Al verla Thomas sintió estar entre las nubes, un sentimiento nunca antes experimentado que lo hizo rebalsar de amor. La rubia cabellera de la princesa relucía a la luz del día, sus ojos verdes parecían perderse entre las flores del paisaje y su sonrisa contagiaba de simpatía al aire. Era realmente muy bella y Thomas estaba fascinado por ella. Cuando la princesa Elizabeth vio que Thomas llegaba se puso muy feliz, puesto que ella también sentía algo muy especial por él. Como ambos esperaban pasaron juntos una tarde maravillosa, recorriendo los campos de flores, conociéndose y enamorándose como si estuvieran hechos el uno para el otro. Cuando cayo la tarde, se despidieron con gran beso y prometieron verse nuevamente.
Al regresar a su cuarto, se encontró con un anciano totalmente cambiado, aseado, con ropas limpias y sus barbas recortadas prolijamente.
¡Thomas! ¿Cómo la has pasado? – Dijo amistosamente el anciano.
Bien gracias, veo que has cambiado mucho. ¿Estás listo? – Dijo Thomas.
Por su puesto, hijo mío – contesto entusiasmado en anciano.
Sin dudarlo ni perder tiempo, Thomas y el anciano se dirigió hasta el Rey Hector; quien los recibió gustosamente en su trono.
Bienvenido Thomas, ¿qué se te ofrece? Me comentaron que sabes de algo importante – dijo el Rey.
Su majestad, permítame presentarle a Mathius Stankus, él nos va a servir mucho para la preparación de los ejércitos... – dijo Thomas, cuando fue interrumpido por el anciano.
Con todo respeto, su majestad, me gustaría mucho participar, de donde yo vengo, la guerra es algo cotidiano y es por eso que sé de estrategias y armas – dijo el anciano con una picara sonrisa en su rostro.
Además, Mathius conoce los secretos del Fuego Griego, puesto que él lo inventó – agrego Thomas.
Ah, entonces de seguro usted nos servirá mucho, puede quedarse si quiere, mis sirvientes lo acompañaran a un cuarto privado y no se preocupe por nada, mañana por la mañana Thomas se va a encargar de introducirlo a los entrenamientos, presentarle a los caballeros y artesanos fabricantes de armas, sea usted bienvenido – exclamo el Rey.
Muchas gracias Su Majestad, pero además quisiera pedirle un favor – dijo el anciano, con su mano en el corazón.
¿Que necesitas? – Dijo amistosamente el Rey.
Quisiera que al finalizar mi tarea, y luego de ver derrotada a Darkshire, me facilitarían regresar a mi querida Grecia; mi familia debe esperar impacientemente mi regreso – pidió el anciano.
De por echo que así será... nosotros ganaremos la guerra y usted regresara a su pais – dijo esperanzado el Rey.
Así finalizaron la reunión. Thomas y el anciano se retiraron, y se fueron a descansar, les esperaba un duro trabajo temprano por la mañana y querían estar listos.


Texto agregado el 09-01-2008, y leído por 26 visitantes. (0 votos)


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