Capitulo XII
(Reencuentros)
Tras una larga y agotante caminata, Thomas y la gran caravana de rescatados arribaron a las puertas de Gawain. A pesar de estar agotados y muertos de hambre, se pusieron muy felices de regresar a casa, otros por haber encontrado un hogar.
Al ingresar, no había ninguna fiesta, nadie festejaba sin antes darle el ultimo adiós a quienes habían perdido la vida en la guerra, quienes dieron su vida por los demás. La cantidad de tumbas era asombrosa, las familias quebradas, y lastimadas mas grande aún. Muchos eran los que estaban llorando a sus muertos, pero a Thomas le llamo la atención que su amada princesa estaba llorando sobre una gran lapida que se elevaba por sobre las demás, por eso decidió ver quien había sido tan valorado y tan bien recordado. En el momento en que se acercaba, entre las atentas miradas de quienes no podían creer su presencia, sintió mucho miedo de solo pensar que esa tumba podría pertenecer a algunos de sus amigos... ¿podría ser Sir Terry? ¿O acaso Timoty o Nereo? Fue un momento terrible. El cuerpo de la princesa, casi desmayada de dolor, cubría el nombre de la lapida, Thomas impaciente tomo de la mano a la princesa la ayudo a levantarse. Elizabeth no entendía lo que estaba ocurriendo, todo eso se parecía mucho a sus sueños; pero Thomas se impresionó mucho al ver que la placa decía: En memoria al mas valiente de todos los guerreros de Gawain, Thomas Ulrich....
Al leer eso la confusión y los borrosos recuerdos de su agonía invadieron a Thomas, antes que se diera cuenta que era muy probable que al verlo caer en batalla y no encontrar su cuerpo, lo consideraran muerto. Entonces, hizo algo que deseaba hacer desde hacia tiempo; tomo de ambas manos a la desconsolada Princesa la miro fijamente a los ojos y ante la mirada de casi todos los presentes incluyendo al Rey y casi todos los caballeros dijo: - No llores más princesa Elizabeth, no estoy muerto... soy tu amor, he regresado -. Sin mas palabras que decir, se quito su casco para que ella y todos los ahí presentes pudieran ver que ese gran Caballero que había salvado sus vidas era él.
Por un instante ella quedo paralizada al igual que todos los allí presentes, nadie entendía como podía ser posible, si era acaso una confusión o si la leyenda era verdad. Los rostros de todos los presentes develaban gran asombro, hasta que la princesa Elizabeth rompió su llanto con un fuerte abrazo a su amado héroe. Al ver esa escena todo el pueblo emocionado comenzó a gritar hurra por Thomas, el Rey y los Caballeros se acercaron al joven héroe para saludarlo y darle las gracias con una gran reverencia. Las sonrisas habían aparecido en aquellos que hacia tiempo que la habían perdido, las ganas de vivir habían renacido como las flores en primavera, y sobretodo la paz había vuelto al imperio.
Thomas estaba muy feliz por como todo había terminado, por ver que sus amigos Timoty, Nereo, Sir Terry y Mathius estaban sanos y salvos; pero su felicidad fue mas grande aún cuando de entre la montonera de amigos y Caballeros alcanzo a ver a sus padres que venían por él. Se dieron un fuerte abrazo y entre lagrimas Thomas les prometio no perderlos nunca mas, juro que estarían juntos por siempre y les dijo cuanto los quería y había extrañado.
Entre abrazos y lagrimas cayo la noche, y como siempre el Rey invitó a todos a una gran fiesta, había mucho mas por festejar que por lamentar; por eso todos los habitantes de Gawain salieron a festejar el triunfo sobre Darkshire y el tan valorado regreso de la paz. Hubo ceremonias de honor para los valientes guerreros y Caballeros que combatieron en esa cruda y sangrienta guerra, y por su puesto no faltaron las palabras del amado Rey Hector que tras el sonido de los clarinetes dijo:
Amado pueblo de Gawain, quiero aprovechar esta ocasión de festejos para condecorar a alguien que como muchos luchó y arriesgó su vida para salvar las suyas. Alguien que merece mas que la cruz de plata, mas que sus cálidos aplausos, puesto que él anhela convertirse en caballero desde muy pequeño... y desde ese momento que esta peleando por eso Hector se detuvo un instante y la gente empezó a aclamar a Thomas como un verdadero héroe -. Hoy puedo nombrarlo como Honorable Caballero de la Guardia Real, pero todos sabemos que él ya fue elegido y nombrado por dios, y el destino que le toco y que nos toco a todos. Felicitaciones Thomas, acércate hijo mío.
El Rey, lleno de orgullo y satisfacción, saco su famosa espada y ante la mirada de todo el pueblo, sus padres, amigos y la princesa, dijo: Yo, Hector de Gawain Rey y conquistador de estas tierras, te nombro a ti Sir Thomas Ulrich, miembro de los Honorables Caballeros de la Guardia Real, bajo los juramentos de lealtad y protección hacia tu Rey y tu gente. De pie Sir Thomas.
Luego de los aplausos y los alentadores gritos de todos los presentes Sir Thomas dijo: - juro ante mi pueblo y mi Rey que los protegeré de todo enemigo o peligro que aceche, sin importar cuales sean las consecuencias, y sin importar si mi vida corre algún peligro, estoy a sus ordenes Su Majestad -.
Pueblo de Gawain, ¡conozcan al Caballero Negro! Dijo emocionado el Rey -.
Todos felicitaron a Thomas, y la deseada fiesta continuó. Luego de que miles de personas saludaran y admiraran al nuevo héroe, la princesa se acerco, lo tomo de la mano y lo alejo de la gran multitud. Una vez alejado de tanta eufórica gente Elizabeth dijo: - No solo me haces enormemente feliz, sino que también cumples todos mis sueños... su angelical rostro se sonrojaba ¡oh, Thomas cuanto te amo!
Mi amor gracias por estar a mi lado todo este tiempo. Thomas la miraba directamente a los ojos Pero para que esto se parezca aún mas a tus sueños falta algo muy importante... Thomas hizo un silencio que atrajo misterio -.
¿Que puede faltarnos en nuestras vidas? ¿Acaso no eres lo suficientemente feliz? Pregunto Elizabeth con picara mirada -.
¡Valla que soy feliz!, Pero hay algo que me haría mucho mas feliz de lo que soy... nuevamente un calculado silencio -.
Solamente dime que es... dijo la princesa con sus ojos cristalinos
Elizabeth, quiero que te cases conmigo. Como en nuestros sueños, hagámoslo realidad... y seamos felices por siempre dijo muy esperanzado Sir Thomas -.
Oh si, seguro que si, me casaría ahora mismo si pudiéramos la sonrisa de Elizabeth brillaba como las infinitas estrellas de la noche -.
Se abrazaron y besaron como nunca antes, contentos el uno con el otro retornaron a la fiesta tomados de la mano, sabiendo que jamas volverían a estar solos.
Días después, los jóvenes se casaron. Orgulloso de su hija y de Thomas el Rey organizó la mejor de las fiestas, donde todos en Gawain estaban invitados. Para honrar el eterno enlace, el Rey se encargo de obsequiarle a la joven pareja un hogar propio dentro del castillo y la grata sorpresa de haber unido sus tierras con las de la humilde aldea de Malory. Los habitantes de Malory, construyeron una enorme estatua en honor al Gran Caballero Negro. Esta fue colocada en el punto que antes separaba, y ahora unía, Malory con Gawain como símbolo de unión y fraternidad entre los pueblos.
Cuando los festejos finalizaron el Rey Hector envió a los Caballeros a un fantástico viaje en barco a través de todos los mares, porque como había prometido, una vez finalizada la guerra Mathius Stankus debía regresar a su hogar en Grecia.
Así fue como Mathius se despidió de Gawain. Por fin emprendía el ansiado regreso a casa donde su familia esperaba impaciente, dejaba atrás muchos amigos y seres queridos, pero dejo su sabiduría, su genialidad, la gran promesa de regresar algún día.
En cuanto Thomas y los Caballeros, orgullosos de haber peleado y triunfado en la mas grande batalla antes conocida, se lanzaron nuevamente en busca de aventuras a través de tierras desconocidas donde los peligros acecharían y los enemigos abundarían, y donde ellos sin importar lo que cueste lograrían la gran Victoria de sus vidas.
Fin.
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