Añoraba a mi madre
Su caricias su pan
Su oración cotidiana
Su
Día a día
Cada poema es una madre que busca a su hijo en las nubes
Un horizonte celeste... o un despeñadero oculto.
Me espera, junto al estanque
Si llego tarde impaciente
Si llego antes con siete almohadas rellenas de nubes ligeras
Pintaré ahora arcoíris y primavera para que se sienta tranquila
|