- IX -
No eras, sino silencio
y principio en tres sílabas.
A pulso y latido
fuí artesano
y poeta de tu ombligo.
Más allá de la palabra
te pensé, voz lejana.
A piel y oído,
para tu espalda
arriesgué un sonido,
pero la letra de tu corazón,
ya tenía formas de olvido.
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