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Danse Macabre


Bendita casualidad, maldita coincidencia

¡Ven acá perro estúpido! ¿Por qué siempre tiene que irse corriendo de esa manera? ¡No, no entres al jardín de los vecinos! Te lo he dicho tantas veces ya camille, es una falta de respeto inmiscuirse en el hogar de los vecinos… ¡Por Dios santo! Ven acá, ¡aléjate ahora de ahí!... ¡Usted vecino! ¿Quién iría a pensarlo?

Bar

Dálmata, dálmata. Una palabra engañosa que esconde dos colores, ¿no cree? Sí, no lo niegue que su camiseta se empapa. Usted, por lo que veo, se agazapa en desaprobaciones cada vez que le menciono el asunto, pero no tema, querido amigo, que mis labios serán como el epitafio de un obrero: nunca será leído. ¿Cómo? Sí, yo tomaré de lo mismo. Miré como va el pobre cojo cargando con las bandejas, le faltan varios dedos por lo que veo. No se apresure compañero, que inmediatamente platicaremos sobre eso; camarada, en estos casos, lo primero que hay que perder es la vergüenza. Eso me gusta, que asienta en silencio. Mire quien entra, ¿se ha fijado en la juventud de hoy? Pareciera que tuvieran una sed exhibicionista en mostrar sus pringosos traseros. ¿Qué la juventud le resulta indiferente? Sí, a mí también, por eso no tengo hijos, sabría que no sería más que su billetera. No se inquiete, que la barba se le desentona. Bueno, ya que su obstinación es capaz de quebrantar el réquiem de los ebrios que frecuentan este lugar, accederé a resolver sus inquietudes.
Aguarde que allí trae el miserable la bandeja, mire como se tambalea, yo apuesto a que se le cae. Muchas gracias. Oiga socia, aquí tiene la propina, sí, tome con gusto éstas monedas ¡Vamos no sea tímido como mi amigo! Eso, así me gusta. De nada, adiós. ¿Qué fui perverso? ¿Sólo por darle dinero a un pobre necesitado? No tenía más que monedas de a uno, que no supiera manejarlas en su ausencia de dedos no es mi problema. ¿Acaso usted no estaba tan desesperado por discutir las directrices del plan?

Cama

Eres tan bella, me encanta cuando estoy sufriendo el tedio de la soledad y siento tus pasitos sigilosos adentrándose por el jardín hasta llegar a mi ventana. No preciosa, tú no conoces la lobreguez de la soledad, no todo es libertad desenfrenada y ejercicios en la intimidad, aquí muchas veces es sórdido y tratar de desentrañar la felicidad es como aventurarse honestamente en la política. Pero es distinto, tu estás casada al fin y al cabo, no porqué se la pase ebrio en el sofá vas a tener que estar condenada al abandono. Lo sé, a mí también me gustaría estar siempre contigo, pero el ogro trabaja todo el día en su escritorio. Bueno, tú sabes lo que yo pienso sobre eso. No, no es un chiste. ¡Analiza tu vida! Llevas 14 años casada con un hombre que ya ni te habla, y que además no te deja ir. Claro, no es lo óptimo, ¿pero que resta cuando uno está en una mazmorra tan estrecha? No, pero no te preocupes, si tú no lo deseas no lo haremos. ¿Hablas en serio? ¿Tú estarías dispuesta a hacer algo así por nuestra relación? ¡Nos casaríamos! ¡Compraríamos una casa con el dinero que me haz depositado y tendríamos una linda familia! el desagradable ogro desaparecería para siempre. ¡Amor eres una sirena! ¡Un ángel!
Bien, es importante que planifiquemos esto con suma precisión, pero creo que será sencillo. El monstruo fermenta desde las 22.00 en el sofá hasta que se acuesta en medianoche, tendrás todo ese tiempo para ejecutar el plan. Es que amor, no podría, tan sólo pensar en la cárcel me recuerda a papá golpeando a mamá enfrente mío, tan solo figurarme la idea de dormir una noche entre rayas me angustia… No me consueles, no puedo llorar, nosotros no lloramos sabes. ¿Tú harías algo así por mí?

Bar

Lo primero que haremos, querido amigo, será entrenarlo a usted, no puede ser que sirva de peón contra dama frente a los detectives. Sí, no se altere, entiendo que lo estén pulverizando en los interrogatorios, pero usted sea firme, no puede cambiar su coartada cada vez que le tiren humo en el rostro. ¿Qué le ha dicho usted en definitiva? Perfecto, ella se fue a cenar a donde estaba invitada y nunca más volvió, tiene testigos que certifican la invitación, pero cuidado, ellos nunca la vieron. Pero de eso no se preocupe, que yo soy hombre de círculos importantes, me conseguiré un testigo capaz de convencer hasta al polígrafo más avanzado. Así me gusta, beba, beba, tranquilícese. Mire, al cojo se le cayó la propina al suelo, allí va el jefe, ¡terrible castigo!
Sí, después de pulir su justificación tengo que decidir como deshacerme del cadáver, pero mire usted, si la policía no lo encontró con sus mejores animales, y mi dálmata por casualidad sí, podría aprovechar el cuerpo para hacer un buen vinagre, están todas las disposiciones, el calor,… Era un chiste, querido amigo, no se me alarme, a la muertita me parece que se la van a llevar las aguas, ¿le parece apropiada tal idea?

Cama

Cada acción, cada ínfimo movimiento debemos planificarlo. Primero que nada deberás actuar protegida. No, no se trata de chalecos antibalas, sino de guantes para no dejar vestigios, además deberemos hacer una gran limpieza, sobretodo si la sangre llega a empapar… ¡No te asuste mi amor! Que esto será sencillo, ¿bien? Ven abrázame, bésame, yo te ampararé, ¿sientes el fulgor de mi corazón? Bien, imagínate que recorre tu cuerpo como tú redentor, que apacigua la tormentosa marea, que te susurra cuentos en los oídos y que te sustrae de la oscuridad ¿estás mejor ya? Sabría que funcionaría, mi madre, cada vez que mi padre la golpeaba y yo lloraba desconsoladamente me hacía suyo contra su pecho, allí me acariciaba la cabeza y me limpiaba las diáfanas mejillas humedecidas por los ojos desvirgados.
Pero concentrémonos, es preferible que utilices un cuchillo, será sencillo, como cuando trozas la carne para cocinar. ¡Pero no llores amor! Si queremos que todo resulte bien tendrás que comportarte como mujer madura que eres, ¿entendido? Perfecto, será con un cuchillo, lo acabarás cuando esté pasando la borrachera a medianoche. ¿Por qué el viernes? ¡Que astuta eres amor! Lo matarás apenas se duerma en el sofá y te marcharás cuanto antes para no atrasarte, y si te preguntan, tú tienes testigos, ¿comprendido?

Bar

Querido camarada, no puede retroceder en este minuto, de nada le servirá retractarse y acusar legítima defensa, ¿usted cree que sonaría coherente? Además no mienta, vamos amigo, no me diga que no fue un arrebato de locura en medio de una profunda borrachera. No se agite, que no hay razón. Lo admitió, fue en una borrachera, lo sabía. ¿Pero aún dice que fue legítima defensa? ¿Y si en realidad no se acuerda? Amigo a usted lo he visto tan ebrio que sería incapaz de recordarse de si mismo, sería como aquellos niños que por primera vez duermen en la casa de sus compañeros, en el amanecer se sienten extraviados, casi como si estuviesen en el cuerpo de otro sujeto. Esta bien, si usted insiste en esa teoría, pero eso guárdeselo para la posteridad, ni se le ocurra mencionárselo a la policía que lo tumban allí mismo
¿En que estábamos? Rosa. Mire, como le dije, yo me encargo de deshacerme del cadáver y de conseguir un testigo, es más, si lo prefiere puedo llamar a un amigo inmediatamente para que haga el trabajo. ¿Le asusta? Bueno, si quiere que no lo ayude a mi no me queda otra, ya sabe tío. Así me gusta, sonriendo, estoy discando. ¿Jesús? Amigo, tanto tiempo que no hablábamos, necesito un favorcito; ya sabes que, bueno, me avisas si es que puedes. No te olvides de confirmarme, adiós. Esas personas me gustan, economistas del lenguaje o, si lo prefiere, saduceos de las palabras… ¿Y en que estábamos?

Cama

No amor, ahora no, hay que seguir con nuestro plan, recuerda que esto salvará nuestras vidas. ¿O acaso pretendes envejecer junto a un hombre que no te toma en cuenta? Decía, en primer lugar necesitarás guantes quirúrgicos y un cuchillo que no sea alguno de tu casa, yo te lo consigo… ¡pero te digo que no sigas!...Ay perdón amor, me pasé, es que con tanta cosa no puedo dejar de recordar el rostro de mi papá erupcionando del frenesí, siento que toda su irascibilidad aún reclama en mi sangre tratando de brotar. No te preocupes, voy a buscar papel higiénico. Sí, yo también te quiero, pasaría toda mi vida contigo, pero para poder hacer eso tenemos que dejar de lado al ogro que te asedia y que te lacera. A propósito, ¿Cuándo fue la última vez? Supongo que no habrá sido en la luna de miel…
Bien, sí, volvamos mejor a lo nuestro. La cena esta concertada para las 22.00, tú saldrás a las 21.00 y le avisarás enfáticamente. Luego encenderás el motor del coche y lo estacionarás un poco más lejos donde no pueda verte, aguardarás unos 20 minutos y volverás. Si no está lo suficiente ebrio te volverás, hasta que lo veas postrado, entonces sacarás el cuchillo y lo matarás. Después te subes al auto y lanzas a un basurero municipal los guantes y el cuchillo. Finalmente llegas donde tus amigas, ¿sencillo no?

Bar

Bien amigo, tenemos solucionado el asunto del testigo, tenga asegurado que contará para su próximo interrogatorio con un hombre que avalará su versión. Luego nos queda el asunto del cadáver, tendremos que hacer esto de noche, desenterrar el cadáver y meterlo a la cajuela del auto, luego llevarlo hasta un río, yo sería capaz de dejarlo fuera de la ciudad… ¿Qué hable más bajo? Aquí a nadie le importamos, le somos indiferentes a todo el mundo, despreocúpese. Como decía, tengo otro amigo que sabe del tema, el me podría asistir, pero usted tranquilo, ¿bien? Note por favor que estoy haciendo un esfuerzo descomunal arriesgando mi propio pellejo, sepa usted, sólo como comentario, que cualquier imputación en mi contra le aseguraría un final no muy alegre, conozco gente en la cárcel que podría iniciarlo a la fuerza en algunas relaciones un tanto desagradables. Perfecto, me encanta cuando asiente en silencio, totalmente entregado a su única alternativa de vida.
Necesito que mañana por la noche desentierre a la vieja y la introduzca en una bolsa enorme; por supuesto, no compre la bolsa en un supermercado. Sabe que, yo se la consigo mejor, sino lo atraparán. Entonces, la mete en el saco y la carga hasta la cajuela de mi auto; bueno porqué usted sabe que de olerla me darían nauseas. ¿Acaso nunca ha sentido el aroma de los muertos? Es repugnante, ¿no tiene gato?

Cama

Estamos listo querida, recuerda que saliste a sacar la basura, no puedes tardarte tanto. Mira, yo te observaré desde le ventana y si veo que tienes problemas te protejo y acuso violencia intrafamiliar en el juicio, ¿de acuerdo? Ahora ve. Yo también te amo. Ahí va, sale silenciosamente y vuelve a su casa. Tus labios avisan que te irás a una cena con tus amigas, el ogro te reprocha algo desde el sofá, ah, que te apartes porqué esta mirando la televisión. Vas a la cocina donde tienes guardado el nuevo cuchillo aún empaquetado y la caja con los guantes quirúrgicos, lo metes todo en la cartera y sales sin despedirte. Enciendes el motor y te apartas de su vista. Esperas nerviosamente 20 minutos y caminas con dudas hasta la fachada de la casa, te preguntas si es necesario todo esto, de que si lo amas, piensas en sus padres, pero luego piensas en mí y en su borrachera fétida y procedes tímidamente. Te asomas y una vez que está completamente entregado al azar, ingresas y te pones los guantes y desnudas el cuchillo. Tropiezas torpemente con la mesa y botas un vaso que se parte en mil pedazos que cercenan los tímpanos del ogro exaltado, te descubre empuñando un puñal que infantilmente tratas de clavárselo, pero no aciertas y se abalanza sobre ti y el cuchillo se escapa, piensas que porqué no he llegado aún, pero cuando crees encontrar la respuesta ya estás muerta.
Respiras impacientemente mientras te observas las manos ensangrentadas y el cuerpo de tu esposa como nunca ante lo habías visto: profundamente desnudo, con heridas que recorren todo su vientre. Sin pretenderlo le haces la genuflexión al cuerpo entregado al sopor eterno, mientras la sangre parda te mancha las rodillas. Piensas en el matrimonio y en la Iglesia, el que has hecho resuena en tus tímpanos, pero eres inteligente, no accedes a perder el tiempo en dramas de horario de almuerzo y te deshaces del cadáver enterrándolo en el jardín trasero; luego limpias todo meticulosamente y respondes a la llamada de una amiga sorprendida de porqué el atraso de su invitada, con voz trémula respondes que no sabes, simulas un susto bastante fidedigno y ella se inquieta porqué su celular no contesta, ella pregunta: ¿crees prudente llamar a carabineros?

Ejecutando

Jesús llega a tiempo, toca el timbre y aguarda. El ogro sale a ver al desconocido y le pregunta mezquinamente que quiere, el responde que viene de parte de Aníbal, para hacer el trabajito. El ogro sonríe y repite entre dientes la palabra trabajito, lo hace pasar y se sorprende que cargue con tantas herramientas, le pregunta si son necesarias y el responde que evidentemente. Un poco con asco lo deja hacer su trabajo en silencio, pero entonces escucha un grito estruendoso y sale al jardín trasero donde encuentra a Jesús contemplando perturbadamente la cabeza de Rosa sobresaliendo de la tierra. El ogro no sabe que hacer, Jesús actúa primero y trata de escapar, pero el monstruo totalmente enajenado lo agarra del cuello y lo ahorca entre auxilios mudos. Entonces camino discretamente, pero procurando llegar a tiempo; cuando veo que el ogro lo ha acabado, me acerco y le ubico el cañón sobre la oreja. Muere sin saber quien le ha matado.
Me pongo los guantes y dispongo la escena:
Un jardinero experto en cultivo de drogas es ubicado para realizar una labor habitual de siembra. Llega hasta el domicilio de un hombre cuyos ojos algo esconden, algo perverso, piensa sin darle mayor atención. Contempla cada detalle de la casa, las fotos del matrimonio, la mujer jovencita con su sonrisa inexorable y sus ojos refulgentes de ingenuidad. El hombre le pregunta absurdamente si todas las herramientas que carga son necesarias, a lo cual el responde, pensando que era un chiste, que sí, evidentemente.
El hombre lo acompaña hasta el jardín, pero por alguna razón decide regresar, mejor así, piensa el jardinero aficionado, porqué hacer el trabajo bajo la mirada de un entrometido lo inquieta al punto de llevarlo a hacer las cosas mal. Comienza a retirar la antigua tierra, parte removiendo en las esquinas, toda la maleza, el pasto y la tierra estéril. Mientras extrae las valiosas semillas de cannabis de la bolsa su mirada se desvía hasta un manzano demacrado junto a la pared y piensa que quien cometió semejante asesinato. Comienza a retirar lentamente las raíces del manzano como si fuera un cadáver al cual respetamos o le guardamos aversión. El sendero furtivo e inextricable de las raíces lo conduce sorpresivamente a una mata extraña, a un bulbo, que será dice en voz alta. Lo voltea lentamente y su corazón se detiene al vislumbrar una sonrisa desdibujada y perdida en un rostro sin referencias; no se contiene y grita horrorizado, siente los pasos del hombre aventurándose hasta el jardín. Ambos permanecen inertes uno frente al otro, sin saber que decir, contemplándose. El hombre halla la cabeza de su mujer al descubierto y al supuesto amigo de su encubridor asustado, pero entonces tiene una vaga noción de la realidad, quizás un acercamiento a la mentira, pero no es capaz de figurárselo por completo, sino hasta que el jardinero aficionado trata de escapar, entonces se abalanza sobre él y comienzan a forcejear, es un tipo fornido, pero finalmente cede ante sus febriles golpes, la nariz se le retuerce, las pupilas salen de orbita y caen en la ingravidez, los labios se marchitan y quedan a la altura de la cejas, todo el rostro se viste de estandarte marxista mientras lo asfixia y golpea su cabeza contra el suelo, sus ojos comienzan a sobresalir hasta que brotan desde el rostro esparciéndose sobre la tierra impactada. Tirita, siente un cielo sobre su cabeza, que el asfixiado es él, siente los barrotes, la mirada de sus vecinos, sus padres y sus amigos, pero entonces un cañón contra su cabeza y una bala que la atraviesa y la quema. Silencio perpetuo.
Yo entro tranquilamente y con esmero levanto los cadáveres y los dispongo. Quito las herramientas de mi amigo y la pistola la empuño en la mano del ogro. Tengo todo, independencia y el dinero que la incrédula me depositó ¿Con que detergente saldrá la sangre del pantalón?

Escena del crimen

La mujer, señora Rosa Espinoza, una secretaria común que sufre el abandono y los abusos de su esposo, el señor Héctor Recabarren, quien luego de una fuerte discusión con su esposa - presumiblemente ella le habría pedido el divorcio - la mata a golpes y la entierra en el jardín. ¿Que? Sí, lo del divorcio lo testificó el señor Aníbal Gómez, un vecino que relató haber oído habitualmente discusiones bastante enérgicas. Bien, sigamos, luego el señor Elías Martínez llega hasta el domicilio del asesino, al parecer como su encubridor, y juntos preparan como se desharán del cadáver, pero por alguna extraña razón mientras desentierran el cuerpo se detienen y discuten, quizás sobre asuntos banales, terminan peleando y el señor Héctor Recabarren acaba asfixiando al señor Elías Martínez, luego sumido en la desesperación se quita la vida con un arma no inscrita.
Sí Mancilla, estoy completamente seguro, la mano empuña perfectamente el arma, no hay nada extraño, todo calza perfectamente. Esto fue sencillísimo, yo sabía de antemano que Recabarren era un asesino, lo decían sus ojos. Aquí he aprendido como son los asesinos, no es necesario preguntarle si lo son, es como si vistieran una chaqueta fosforescente en la oscuridad: se delatan solos. Es verdad, la justicia no vislumbra a través de los ojos, pero si a través de lo que dicen torpemente. Yo podría ser juez, ninguno se me escaparía y además sería muy rápido, me bastaría un breve vistazo para condenarlos a cadena perpetua. Si sé, eso no se puede, se necesitan pruebas, ¿pero acaso no es la voz trémula de los ojos una prueba fehaciente de culpabilidad?

Servicio Médico Legal

¿Nombre? Es que se le perdió la tarjeta de identificación, revisa el archivo. ¿Cómo perdón? H..é…c…tor, ya perfecto sigue, Re…ca…barren. Listo. No, los otros dos están bien. Ya, ahora a revisar, ¿te contaron sobre este caso? Algo espantoso, una típica discusión entre pareja que termina con una mujer muerta a golpes descomunales, luego otro tipo involucrado que iba a servir de encubridor termina muerto también. Sí, extrañísimo todo. Mira por favor, el rostro de ésta mujer está totalmente destrozado, me recuerda a esa película de zombis que me hablaste la otra vez. No, si es verdad, todo esto horrendo, pero es nuestro trabajo.
Oye Pérez, ¿No debería tener la herida de bala en el lado derecho? Raro, ¿cierto? Mira la ficha para ver verificar la mano hábil. ¿Y? ¿Zurdo? ¡Que raro! Un hombre que se suicida suele empuñar el arma con su mano hábil y dispararse en el lado correspondiente a ésta. ¿Un error de la ficha? ¿Tú crees? Sí, puede ser, mejor dejémoslo así; además los detectives lo habría notado de ser así.
Espérame un segundo, estoy terminando aquí con don Elías. Este si que debe estar irreconocible para sus parientes, nada más mírale los ojos, perdieron todo sentido, sus dientes totalmente fragmentados, mandíbula y cráneo fracturado, marcas notorias de haber sido asfixiado con las manos. Aprende, ¿ves ahí? Bien, esas marcas rojizas, como eccemas, indican asfixiamiento. No, no puede ser una correa, la marca de un objeto así es mucho más precisa, aquí al asesino se le resbaló entre el sudor que se desprendía de su piel.
Sí, sabes que a mí también me dio hambre. ¿Vamos al de la esquina? Es que no sé si tenga suficiente dinero, ¿me prestas? Perfecto, vamos a almorzar, déjame guardar a estos. Espérame. Guarda las fichas por ahí, ah, cámbiale lo de la mano al suicidado. Sí, es diestro en realidad, como pueden ser tan irresponsables los de arriba. No, pero deja eso, después ordenamos que se hace tarde. ¡Vamos! ¿Qué esperas?


Texto de hammill agregado el 17-01-2008.
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