-No puedo continuar con esto –dice ella levantándose la falda.
-¿Por qué no? – pregunta él.
-Mi marido...puede llegar en cualquier momento –afligida mira hacia otro lado, mordiéndose el labio.
-Nunca ha sospechado y creo que nunca nos descubrirá.
Ella, después de unos segundos, se vuelve hacia él, se recuesta en el sillón y lentamente se levanta la falda e introduce su propia mano bajo ella, nuevamente hacía el amor con su amante imaginario.
|