Llueven pequeñas ráfagas de humo y la oscuridad empaña virtudes y aclara obscenidades
Religiones sin sentido a las que me sumo, salinas nubes ensortijando verdades
Ciénagas - cunas con niños en estado de descomposición, la máquina de atrofiar cerebros pone a funcionar su motor de mediocridad. Hombres en serie, obediencia y condicionamientos, esconder miserias tras un velo blanco de uniformidad, guerras en nombre de Dios, sangre aturdida entre la arena, locura permanente y un patrón delirante a seguir, estructuras en sepia disfrazadas de orden, sexo por dinero, alcohol por conciencia, máscara tras máscara, cerdos controlando la moral general, cerdos controlándolo todo.
Y al fin, la rítmica tiniebla, rompiendo con todos los códigos preestablecidos y no argumentando nada, nos pone cara a cara con la muerte, y apuntamos nuestra mirada hacia sus cuencas ahuecadas, y sabemos que es el final. Lo que no sabemos muy bien es el final de que. Y allí nos preguntaremos si realmente valió la pena postergar lo que postergamos, cinco segundos antes del final nos condenamos o nos salvamos. |