|
Contigo en la distancia... Al día siguiente desperté en un amanecer ajeno, desperté en un amanecer lejano. Desde entonces he deseado tu boca en cada beso y he extrañado tu calor y olor en cada abrazo. No he dejado de buscar tus caricias en otros cuerpos y me ha fulminado el dolor, mientras me alejo, en cada paso. Llorando de impotencia y rabia todos los días te recuerdo, serena: tu cuerpo mecido por el viento, en el cadalso... La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |