Hace tiempo que no me siento a escribir; la verdad, no puedo. Siento esa necesidad estéril y me voy a la cama; me pone triste, pero lo olvido. Las palabras se difuminan en el pensamiento y no vuelven, pero no importa, porque te he visto divertirte cuando escribes, te he escuchado reírte cuando lees, y todavía me dices que no eres un genio. Me hablas de lo ridículo que somos, del juego que juega la gente, de mis horrores y errores que están enfrente de mí, y me quedo callada. Ella seguirá un poco en mí, pero tienes razón, he dejado de ser una niña… y no he dejado de serlo. Adoro tus labios y te adoro a ti, no necesito revestir tu belleza con palabras, que sabemos, sobran. A lo mejor una vez me quisiste porque te quería y seguramente mentiste al decir que la primera vez fui para ti indiferente. No importa, nada de eso importa. Veinticuatro horas menos y yo sigo sumando ganas. Ponte tu traje con tenis otra vez y déjate la barba hasta que se pierdan tus oyuelos cuando sonríes, pero sobre todo, asegúrate de estar seguro de que te quiero; por mi parte, ya no puedo ser sino la que se busca a sí misma fuera de sí y se encuentra en otra.
Hace tiempo que no me sentaba a escribir…
|