Impronunciable
De eso hablo,
de la esclavitud de mis ojos,
de los lugares ajenos a mi espalda
y que hoy me hospedan insostenible,
hablo de la mujer que se ve
en el reverso de mi boca,
la que se busca para darse muerte,
desvistiendo las cruces
fragmentadas en el vientre.
De eso hablo,
de querer otra vez la lluvia,
no con gotas a medias,
quiero que arranquen de mis manos
todas las veces que las noches
se han reído de mi costado.
Si alguien supiera
de la invitación a nacer,
estoy dispuesta a negociar
con la tierra que esta mañana,
arrogante,
-arrogante la tierra-
despertó sobre mi cuerpo.
Mírenme los versos caminar,
sin mí no saben a donde ir,
estoy hablando de las voces
que ya no quedan,
y del tiempo en que demora
la mujer que muere a quebranto,
de la que nace impronunciable
de mis huesos hacia dentro.
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