Libertad se llamaba la mujer,
Que aquel Lord tomó por esposa,
Y verá usted cosa curiosa,
Que la condenó a una cárcel.
Sin amor vivía Libertad,
Ese silencio no era suyo,
Le alumbraban los cocuyos,
En su eterna soledad.
Una torre que iba al cielo
Era el tormento de la dama
Que triste sobre su cama
No entendía aquel infierno.
Y resulta que una noche,
Que sólo se ven en las fantasías,
Estaba por clarear el día,
Y a lo lejos se escuchó un coche.
Libertad grito por la ventana,
Pero el sonido se lo llevó el viento,
Y ahogada entre lamentos
Vio como despertaba la mañana.
Paso el tiempo y la cautiva
Poco a poco fue muriendo
La tristeza la fue consumiendo
Poco a poco, día a día.
Un día cualquiera el corazón infeliz
Que antes latía retozante
Por culpa de la pena agobiante
Extinguió su escaso latir.
Y en el país, con improperios,
Un hombre viejo con su garganta,
Gritaba al son de una campana,
¡Señoras y señores, la Libertad ha muerto! |