La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Desouls / El Asesino

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:334069]

Hace algún tiempo atrás, hubo un hombre al que la soledad no se cansaba de agobiar, él que vivía como podía era presa fácil, y la soledad aliada con su conciencia solían destruirlo gradualmente mientras el tiempo seguía pasando.

Sin amigos, sin familiares, sin ningún tipo de compañía vivía, poco hablaba, y claro no tenía con quien hacerlo, aunque su situación no parecía afectarlo, por dentro siempre vivía al margen, siempre al borde de su cordura, sintiéndose culpable, reprochándose cualquier cosa hecha, ya que dentro de sí, se sentía responsable de su situación.

Solía salir de su casa por las noches a caminar, a despejarse un poco la mente, para escuchar los ruidos de la gente, los sonidos de la ciudad en la cual habitaba, esa costumbre le servía de terapia, y con eso conseguía estar un poco mas cómodo con su internalidad.

Mientras los días pasaban y se convertían en semanas y meses, él notó la presencia de alguien, ese alguien vivía ligado a él, y él jamás lo había notado, y entonces indirectamente sus pensamientos culparon a ese alguien de su situación precaria y solitaria, comenzó a observar y a analizar la presencia y la manera de desenvolverse que tenía ese personaje, y como lo afectaba a él, y poco a poco comenzó a aborrecerlo, a odiarlo, lo despreciaba ya que dentro de su mente esa era la razón que lo hacía vivir sumido en tan cruda oscuridad.

A medida que pasaban los días, el odio y el rencor lo consumían lentamente, su paciencia comenzaba a evaporarse, y él estaba convencido de que tenía que acabar con su enemigo. Odiaba todo de él, la manera de hablar, cada palabra que decía lo atormentaba, cada pensamiento lo agobiaba, y él, necesitaba librarse de su enemigo completamente, quería borrarlo por completo, que no quedara un rastro, que no quedara nada, sabía que al hacerlo todo sería como el añoraba.

Una noche, quizás una de las mas oscuras que él había visto, puso en marcha un plan que ya tenía tiempo pensando, esa noche acabaría con su adversario y conseguiría al fin su tranquilidad, y todas las personas lo aceptarían y le brindarían la amistad que el siempre había querido cosechar, ya no estaría solo nunca más.

Luego de su acostumbrada caminata nocturna, luego de haber deambulado sin rumbo por unas cuantas horas, llegó a la morada de su enemigo, y la miró con desprecio, paso a paso se acercaba a la entrada, lentamente comenzó a subir escalón por escalón, con sus manos se aferraba a la baranda de las pequeñas escaleras que daban con la entrada principal, entonces cuando tuvo la puerta en frente se detuvo por un momento. Lentamente colocó su mano en el pomo de la puerta, el cual giraba con suavidad para evitar así algún sonido que pudiera poner en alerta a su adversario. Comenzó a empujar la puerta, las bisagras gemían debido al desgaste de los años, pero su sonido se veía opacado por la suavidad con la que él empujaba la puerta.

Una vez dentro miró a su alrededor, todo le parecía familiar, parecía un encuentro consigo mismo, las cosas estaban iguales que en su casa, las fotos, los cuadros, los muebles, todo, absolutamente todo era igual a lo que él tenía, y lo más espeluznante era el orden en el que estaban, parecía increíble que todas las cosas estaban de la misma manera situadas como él las tenía en su casa. Ese hecho lo detuvo por unos momentos y lo hizo reflexionar, sin embargo eso no lo detendría, ya estaba muy cerca de conseguir todo lo que nunca había tenido, todo lo que le había sido negado a causa de su cruel adversario.

Se percató de que la casa estaba sola, y entonces se sintió con la libertad de destruir todo lo que allí había, de alguna manera con eso mataría parte de lo que era su enemigo, y así fue, la ira, el odio y la adrenalina fluyeron por su sangre de manera muy rápida, y bloquearon su razón, se dejó llevar por sus instintos violentos, y comenzó a destruir todo, tomó un bastón que casualmente también era igual a uno que él tenía en su casa, y con eso acabó con los adornos, y las mesas, los porta retratos cayeron al suelo, y el vidrio de cada uno se esparció por el suelo, todos los cuadros los cortó con un cuchillo, la biblioteca la tiró al suelo, y uno a uno fue rompiendo y deshojando cada libro, los arrojaba por las ventanas, abrió las gavetas y sacó todo, pisó cada cosa, cada objeto que su enemigo tenía, todo lo devastaba, en la cocina acabó con los platos y vasos de vidrio, los objetos metálicos los arrojó por la ventana también, luego fue al dormitorio y abrió el closet, sacó la ropa a tirones, más que todo trajes y viejas camisas, las rompía a la mitad, todo lo que había en el peldaño central del closet al piso fue a parar, y él aplastó todo con los ojos llenos de rabia y odio, sentía una furia barbara que lo impulsaba a acabar con cualquier rastro de su rival.

Luego de haber acabado con todo, se sentía algo debilitado, su respiración era muy acelerada, su presión sanguínea también, respiraba hondo para buscar algo de tranquilidad luego de ese momento tan rápido, tan violento.

De pronto ya un poco relajado, pero aun sabiendo que su rival estaba con vida se sintió algo vacío, entonces se dirigió a la parte central de la casa, y un fuerte relámpago le mostró la silueta de su adversario, entonces nervioso tomó el bastón con el que había destruido los porta retratos y se le fue encima, logró golpearlo varias veces hasta que sintió que ya había muerto y nuevamente mas fragmentos de vidrio cayeron al suelo, soltó el bastón y salió corriendo de la casa. Algunos perros aullaban, otros ladraban, y así se perdió entre las calles de la oscura ciudad, corrió por mucho tiempo, hasta que se sintió seguro, luego siguió caminando, y comenzó a buscar el camino a su propia casa.

Paso a paso, mientras retornaba a su hogar, se sentía algo distinto, estaba tranquilo a la vez que un poco inquieto, ya comenzaba a amanecer y la gente comenzaba a salir a la calle, él un poco tímido se sentía expuesto, pero las personas le sonreían, y le daban los buenos días, él con su abrigo y las manos en los bolsillos les hacía una leve reverencia con la cabeza, y comenzó a disfrutar ese nuevo aire, se sintió que al fin era alguien, alguien que caminaba entre todos y que además era notado por los demás, eso lo hizo sentir muy bien, aunque la timidez que sentía era porque antes no había vivido esas situaciones tan cotidianas y normales para otros.

Respiraba profundamente y no sentía ningún tipo de remordimiento por lo que había hecho la noche anterior, un poco ojeroso estaba, pero muy sonriente, se sentía en paz consigo mismo, y ya se encontraba cerca de su casa, sus vecinos comenzaban a salir, y todos le saludaron con una sonrisa, cosa que jamás había sucedido, pero lo mas extraño fue que al ellos saludarlo parecía algo cotidiano, era como si siempre hubiese sido así, eso lo dejó un poco pensativo aunque no lo perturbó.

Entonces cuando se aproximaba a su casa pudo ver que habían en el suelo muchos objetos regados y rotos, eso lo detuvo, y sintió una sensación de espanto, comenzó a subir nuevamente esos escalones y tomado de las barandas se situó frente a la puerta que estaba entreabierta, y con su mano la empujo para tener una visión completa de su casa sin entrar. Comenzó a entrar lentamente, aparentemente todo estaba normal, nada raro había, y cuando estuvo dentro, pudo ver que estaba todo destruido, las fotos por el suelo, a cada paso crujían los pequeños fragmentos de vidrio, no había nada que sirviera, todo lo había destruido pensando que acababa con las cosas de alguien, y entonces el espejo del mueble central ya no existía, estaba roto, y mas allá en el suelo, el viejo bastón, no había un cadáver, solo pedazos de vidrios y espejo. Y supo entonces que jamás sería el mismo, y que había acabado con lo que él jamás fue.

E.J.L.H.

Texto agregado el 28-01-2008, y leído por 64 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2008-01-31 00:48:58 excelente!!! e impresionante descubrir a ese yo interno que tantas veces nos causa daños irreparables. es bueno darse cuenta de lo nocibo que es para nuestra vida terrenal y sacarlo fuera lo más rápido posible para gozar de la libertad y la comunicación con el resto del planeta. beshos amigo y todas las********Matilde mancuspia
2008-01-30 14:37:32 Terrible autodescubrimiento ... naiviv
2008-01-29 00:18:08 muy bueno plapla
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]