En cierto lugar lejano y desconocido, donde el sol resplandecía con todo su fulgor y la noche era tibia y clara como el agua del manantial, se hallaban dos hermanas.La mentira y la verdad.
Aunque como todos sabemos, nada tiene que ver una con la otra, pero en este caso si.
Todo permanecía en silencio, las dos pensaban, tal vez ,solo la mentira ,que daba vueltas y vueltas a sus estrategias baratas.Por el contrario la verdad, sufría por retener los momentos difíciles del pasado, donde su hermana permanecio fiel, para increparla sin piedad.A veces se divertía y en ocasiones, por qué no decirlo, le evitaba disgustos mayores, diciendo una mentira piadosa.
_ ¿Dime hermana por qué mientes?
A lo que esta contestó.
_y tú, ¿Por qué te riges siempre por el camino más largo?.
_¿Largo?
Respondió la verdad.
_Si largo, yo tengo patas cortas como tu dices pero corto camino mintiendo para no llegar a enredarme tanto la existencia como tu lo haces hermana.
La verdad la cubrío de dudas y a su vez se ruborizo por un imstante, al comprobar que en cierto modo tenía su hermana razón.La mentira parecío que llego antes que ella a sentir el sentimiento de culpa a lo que esta le dijo a su hermana.
_ Yo no sé por qué miento, ni por qué tu dices la verdad a toda costa, pero hay algo que me pregunto,¿ mentir piadosamente no es decir un poco la verdad?.
_Si mientes con o sin mala intención es mentir igualmente.
Ella se revelo y contestó.
_Por lo menos yo intento decir menos cruda la verdad y tú lo sabes, en cambio tú no te dignas a darme un segundo para digerir ciertas verdades que hacen a veces tanto daño.
A lo que la verdad se echó a llorar con el corazón hecho añicos, su hermana no pudo reprimir las lágrimas y para evitar mayor tortura le apremió con una sonrisa diciéndole:
_ya ves tú, solo hago mentir, lo tuyo es admirable.
Y desde entoces exixte la mentira piadosa y la verdad sin remedio. |