Recuerdos
Dos almas en pena esperan a su turno en el infierno. Hoy les toca parrillada. Inmunes ya y acostumbradas al martirio y la rutina, charlan en la sala de espera como dos viejos amigos.
--Oye...¿ Y tú porqué estás aquí? --le pregunta la una a la otra.
Bueno, verás...Me cargué a media raza y encima intenté comerme el mundo.
Ah claro, ahora entiendo porqué el diablo te quiere tanto.
Sí -- dice la primera bajando los ojos hasta que se funden en el suelo. Y después de mirar varias veces de reojo a su vecina aún se atreve a confesar..
-- Y lo peor de todo es que me lo pasé bomba...
¿Sí?-- comienza a sonreír la otra hasta que se atraganta y le pregunta, --¿ Cómo te llamas?
-- Adolf
-- ¿ Adolf a secas?
-- Sí, Adolf...¿ Y tú?
-- Theodore, Robert...Bundy
-- ¿ Cómo?
-- Theodore, Robert...Bundy --vuelve a afirmar la otra alzando la voz.
-- ...Lo siento, pero no me suena...¿ Cuál fue tu problema?
-- Me volvían loco las mujeres...
-- ¿Y?…¿.Qué hay de malo en ello?
--Pues que me gustaban tanto que las abría por dentro.
-- !Joder...Vaya!...
-- En fin, al final me pillaron y me enviaron aquí derechito y bien crujiente, con un corte de luz en la silla eléctrica -- y las dos se ríen juntas, hasta que se escucha una voz perentoria detrás de la puerta:
¡El siguiente!
Rolf |