Cortocircuito
El hombre disfruta de la caminata, la alegría se acopla al ritmo de sus pasos. El sol se apoya en la avenida y se derrama por la acera; reluce en sus ojos, penetra su mirada. Es un día de gloria, un día de magia que pronto alimentará a la nostalgia. La vida le sonríe, es feliz. La sonrisa se le alegra y se alarga donde sólo él disfruta de su eco. Por fin ha descubierto el misterio de convertir la rutina siempre en una nueva sorpresa. Su soledad ya no le basta, la comparte con el amor y la propia estima.
De repente, entre tanta armonía, su mano se estremece y se desploma ya muerta sobre el pecho.
-- ¡ Maldita sea...Otro corte de luz...¿ Por qué narices tengo que cargarme a este pobre diablo? ...Precisamente, ahora, cuando empezaba a ser feliz...
-- Órdenes del jefe...--le responde otra voz.
--¡Qué órdenes ni qué carajo... Vaya estupidez!
-- Calla que te va oír -- vuelve a responder temerosa la voz.
Los dedos de una mano imaginaria tamborilean sobre una mesa ficticia.
-- ¿ Y cuándo me cortan la luz a mi también?...¡y me dejan en paz de una vez!
Churruka |