|
Sacrificio de amor Procuraba tomar en cuanta ocasión pública tuviera, y no tan pública también. La ebriedad era su estado de ánimo persistente, ni siquiera una gota de resaca, era borrachera y nada más. Cuando agonizaba, luego de 40 años de esta santificada vida, su mujer le preguntó el por que de su afición a la bebida. Él respondió, casi a punto de llorar, que lo hacía pues la amaba. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |