FRUTOS Y NOCHE
Son los primeros, pero son hermosos.
Tienen de ámbar opaco la textura
de un terciopelo sobre pulpa dura
que empapa el labio en jugos olorosos.
Se sumerge la casa en silenciosos
lapsos de oscuridad, tarde que augura
la promesa sutil de una aventura,
al brillo de tus frutos temblorosos,
¿Qué sabores nos dejan en la boca,
los licores bruñidos de tus drupas?
¿Qué gustos trae la noche cuando toca
su niebla los espacios que tú ocupas?
El tinte de tu piel se vuelve aloque,
y el roce de tu cuerpo, albaricoque.
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