Como siempre Ricardo regresa de la escuela por el oscuro pasaje que lo lleva hasta la avenida donde se encuentra su hogar.
Ricardo tiene 12 años y sus padres le permiten regresar solo a casa, dado que ha demostrado ser muy maduro para su edad, por lo que él está orgulloso de que sus padres confíen en él. No obstante esta tarde el presiente algo especial, una leve inseguridad que lo inquieta, es como si caminara acompañado de una extraña fuerza sobrenatural, pero él es escéptico y no cree en seres extraños, ni en fantasmas, ni mucho menos en monstruos.
La calle está desolada no hay nadie mas, solo su sombra, el único ruido que él escucha es el reflejo acústico de su caminar, aún así siente esa extraña sensación. Ricardo apura el paso para llegar lo antes posible a su casa, cada paso que da aumenta su temor, por lo que apura más el tranco al punto de empezar a correr, está angustiado y no sabe porque, ya ha cruzado más de la mitad del pasaje y le queda muy poco por recorrer, llega hasta la esquina y puede apreciar dos grandes luces que se le acercan, el empieza a tiritar, y las luces comienzan a acercársele; es una criatura extraña, un ser sombrío, es del tamaño de un niño, con dos grandes ojos que reflejados por la luna generan un extraño fulgor, posee una gran nariz roja y un cómico sombrero que adorna su cabeza, aún así su maligna mirada sería capaz de intimidar al hombre más fuerte, se acerca cada vez más al niño, que queda inmóvil y atónito ante la extraña criatura, él la semeja a los enanos de blanca nieves, pero la sensación de horror y maldad que engendra a través de sus ojos le hacen temer de una manera insoportable, continúa acercándosele, más y más, lentamente, hasta que llega al punto de estar frente a frente, la criatura da un gran salto y entierra sus grandes colmillos sobre el cuello del menor, él siente un punzante dolor, cierra los ojos y al abrirlos aparece en su cama, sólo había sido una horrible pesadilla, da un suspiro de alivio al estar en casa, no obstante su temor no ha cesado, el piensa en ir a acostarse en la habitación de sus padres, pero desiste de la idea, luego de reflexionar que de esta manera demostraría que es un niño inmaduro, que tiene miedo de “cosas que no existen”, por lo que decide intentar conciliar el sueño en su cama, lo que no logra y no pega un ojo en toda la noche.
Al llegar la mañana el niño se despierta mas tranquilo, su madre le sirvió desayuno y toma como de costumbre, no comentó nada de lo ocurrido en la noche, se fue al colegio, la primera clase que le tocó fue la clase de lenguaje, al salir a recreo le comentó a sus compañeros, los que lo tomaron de buena forma y le creyeron, además le comentaron a Ricardo que según se dice en los libros y según las descripciones que Ricardo les dio del extraño personaje, la criatura correspondería a un duende de los sueños, un demonio onírico que suele atormentar los sueños de los niños, según dicen las leyendas los duendes oníricos suelen alimentarse del temor de los niños, disfrutan atemorizándolos y sus temores los hacen más fuertes, Ricardo en su escepticismo no creyó lo que le dijeron sus compañeros y confió en que sólo fue una mala noche, pasó todo el día en el colegio, y al llegar las 7 de la tarde, hora de salida del colegio, debía devolverse por el mismo pasaje que lo llevaría hasta su casa.
El tenía la opción de hacer un recorrido más largo e irse por otro pasaje para llegar a su hogar o ir por ese pasaje directo y enfrentar sus temores más profundos e intrínsecos.
La noche caía y se dispuso a realizar el enfrentamiento con uno de sus pocos miedos, pero el mas incisivo y letal, se dispuso a atravesar el pasaje, empezó la terrible y angustiosa travesía, esta vez la calle no estaba vacía, había más gente, pero cada vez que miraba a las personas que estaban en la vereda podía ver esos grandes ojos luminosos, en cada persona que veía percibía una mirada hostil como si de la extraña criatura se tratase, apuró el paso, extrañamente el trayecto se le hizo más largo que de costumbre. Llegó por fin a la esquina y de repente divisó dos luces a lo lejos, las luces se acercaron a él, uf! “era un gato”, dijo el niño aliviado, caminó hasta su casa e ingresó a ella, tomó once con su padre y madre como de costumbre, su padre le preguntó por que tenía esa cara tan triste, él le respondió evasivamente diciendo que es sólo porque tiene muchas pruebas la próxima semana, por fin llega la hora de acostarse y sube a su habitación que queda en el segundo piso de la casa, el reloj da las 11 de la noche y aún Ricardo no puede dormir, el empieza a sentir unos golpecitos en el techo, se empieza a poner nervioso, mira la ventana y se da cuenta que son sólo goteras, respira aliviado, no puede conciliar el sueño así que decide buscar algo agradable que leer, busca dentro de los libros de su reducida colección y observa un libro algo inusual, una obra que jamás había visto en su biblioteca, el libro estaba nuevo como si recién hubiera sido comprado, en el título dice “Sueños y Magia” comienza a leer desde la página número 6: “…Muchas veces los sueños se confunden con la realidad, muchas veces ni siquiera sabemos si estamos soñando, a lo mejor en estos momentos tú, que lees este libro estás inmerso en un profundo sueño y nada de lo que percibes ahora existe, ¿Qué es sueño y realidad?, es una línea tan delgada y frágil que se traspasa en los momentos menos inesperados ”, cesa un momento la lectura al escuchar silbar el viento, “Sólo es el viento” dijo Ricardo y se recuesta en su cama un poco más tranquilo. Cierra los ojos un instante para descansar la vista y al abrirlos se encuentra en un frondoso bosque, mira hacia todos lados y sólo ve ramas de árboles, se adentrá en el follaje sin un rumbo fijo, ni destino conocido, realiza un examen del lugar mirando hacia todos lados. Al mirar al piso ve una hoja de árbol cortada finamente con un mensaje tallado en ella que dice: “Bienvenido a mi mundo amigo”, el se cuestionó el porque a él le tocaban todas estas desventuras, y recordó imágenes que había suprimido de su memoria, él tenía 9 años y su familia había ido a la casa de su abuela en el campo, su hermana mayor lo llevó a jugar en un pequeño bosquecito ubicado detrás de una de las parcelas de su abuela. Debajo de uno de los árboles del bosquecito, encontró un simpático muñequito con un cómico sombrero, grandes ojos y una gran nariz roja, él al verlo lo tomó inmediatamente y se lo dejó para él. Ricardo Jugaba todos los día con el muñeco hasta que empezaron a suceder desgracias en su familia. Su abuela pereció a los pocos meses, su padre perdió el empleo, su hermana se intentó suicidar, su madre se empezó a volver loca, por lo que debido a la precoz madurez que Ricardo tuvo que adquirir para ayudar a solucionar los problemas de su familia, se olvidó de jugar, el muñeco quedó abandonado en un viejo cajón de juguetes y las desgracias misteriosamente fueron desvaneciéndose, el padre recuperó el empleo, su madre volvió a ser feliz y todo volvía a su armonía original, por primera vez Ricardo comprendió que todas las desgracias de su familia eran responsabilidad del maldito muñeco que encontró aquella vez en el bosquecito de su abuela. Ahora debía enfrentarlo, ya no era algo de su imaginación, su pesadilla era real, y estaba en sus manos el destino de su familia, prosiguió con su viaje, caminó a través de las ramas del bosque, logró divisar a lo lejos una casa, era una casa vieja, de madera media podrida, se acercó a las casa, dudó en ingresar en ella, pero finalmente lo hizo, empujó la puerta y escuchó un chirrido estruendoso, la casa olía a humedad, era un lugar desordenado e incomodo, toda su ornamentaría estaba hecha de árboles y plantas del bosque, ingresó a ella y no vio a nadie, mas vio otra puerta que estaba abierta, ingresó por ahí, empezó a caminar, a partir de cada paso que daba su temor aumentaba, avanzó casi por inercia, hasta que lo divisó, ahí estaba esa horrenda criatura, mirándolo fijamente, por primera vez Ricardo lo oyó hablar “Ricardo, te gusta mi casa”, era una voz chillona y espeluznante, Ricardo le respondió “Pagarás por lo que le hiciste a mi familia, nunca supuse que eras tú, maldito”, la criatura le dijo “¿Por qué me dejaste de querer?”, Ricardo le respondió “Por que tú no existes, sólo lastimasteis a mi familia yo te doy el poder para que te manifiestes en mi mente”, la criatura se acercó al niño, Ricardo retrocedió hasta que se tropezó con una orqueta, el duende se siguió acercando, Ricardo tomó la orqueta y la atravesó por el craneo de la criatura, desde donde emanó un líquido verde y viscoso, se escuchó un desgarrador grito de dolor, el duende estaba muerto, Ricardo despertó feliz, dudó si lo acontecido era un sueño o pasó de verdad, era la hora de ir al colegio, fue a la pieza de sus padres ya que su madre no lo había despertado a la hora que acostumbraba, pero al ingresar a la pieza de sus padres vio un cuadro desgarrador, sus dos padres habían sido muertos decapitados, todo el cuarto estaba lleno de sangre y a los pies de la cama había una hoja de árbol cortada finamente con un mensaje tallado en ella y decía : “Bienvenido a mi mundo amigo”. |