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«RECORRIENDO LAS CALLES, DE NOCHE,
VESTIDO CON ROPITAS DE LYCRA»

GUILLERMO SOUBELET

«ESTABA HARTO DE TODAS ELLAS. Desde que a Jane Fonda se le dio por poner de moda hacer gimnasia hasta todas las de ahora, que ni bien ponés la tele te encontrás con alguna tilinga haciendo pilates, aquagym o esferodinamia! Se creen muy modernas, muy sexys, muy de avanzada porque usan esas calzas y enteritos de lycra con esas tangas flúo arriba. ¡Si él venía usando todo eso desde hacía años! Y ojo que una cosa es ponerse todo eso siendo mujer - y en un gimnasio además - y otra muy distinta es siendo hombre y saliendo así a la calle por las noches a caminar por los suburbios, como venía haciendo él desde tanto tiempo atrás. Pero no, ahora resultaba que las modernas eran ellas. Apagó el televisor con un gesto de fastidio y arrojó el control remoto por los aires. ¡Fitness lo llamaban ahora! ¡Aerobic! ¡Que fitness ni qué aerobic ni qué mierda: ¡Gimnasia! Se contempló en el espejo: alto, espigado, de torso desarrollado y brazos poderosos. Se tensó y admiró su propio y trabajado desarrollo muscular. Contempló su vientre chato, su cintura estrecha, su dura cola redonda y sus piernas largas y armoniosas. Se sentía orgulloso de su físico y sabía que dichas prendas resaltaban como ninguna otra la perfección de aquel cuerpo que tanto le gustaba exhibir por las noches. Hacía tanto tiempo ya que venía haciéndolo... Sonrió con tristeza pensando en la sorpresa de sus familiares y amigos si llegaran a enterarse que él - justamente él, siempre tan serio, tan formal, tan el ejemplo para todos - por las noches, a escondidas, salía a caminar por las calles con aquel atuendo de body, calzas, tanga y botitas de lycra. Mientras introducía su larga pierna dentro de la suave calza pensaba que quizás hiciera mas tiempo del que hubiera preferido admitir que había empezado con aquello. Pero era una especie de compulsión y, sabía, no era capaz de abandonarlo. Se acercó al espejo y observó con atención sus ojos. Arrugas. Estaban empezando a formársele patas de gallo. Mejor dicho: estaban empezando a formársele patas de gallo imposibles de disimular. Recordó los 17 millones de hectáreas de bosques que desaparecen cada año de la superficie terrestre mientras, angustiado, observaba con impotencia como se le estaba cayendo el pelo. Bueno, de todos modos con aquel atuendo y en la oscuridad de la noche era poco probable que alguien se fijara en sus entradas y en sus patas de gallo. Recordó una noche en que su tía, aquella vieja arpía, entró en el baño sin avisar justo en el momento en que él acababa de ponerse aquellas ropitas y se estaba contemplando en el espejo antes de salir a la calle. Casi le da un ataque al corazón. A él casi le da un ataque al corazón, aquella vieja de mierda tenía el corazón de un percherón. Y el mismo olor también. La cuestión es que la vieja se había quedado ahí parada mirándolo, con los ojos como el dos de oro y la boca abierta. Entre tartamudeos e incoherencias él le había explicado que no, que no pensara nada raro, que lo que pasaba era que aquella noche asistiría a un baile de disfraces. Pero creía que la maldita bruja no le había creído. Le había preguntado a boca de jarro quién era que daba la fiesta y el tartamudeo que él dio como toda respuesta fue suficiente para que la geronte asintiera con cara de «con que esas teníamos, eh» y se retirara con una sonrisa sin dejar de mirarlo a los ojos.
Se calzó la tanga sobre las calzas. Aún ahora no se acostumbraba a aquella sensación. Las botitas y los guantes. Antes de finalizar de vestirse confirmó que no se olvidaba los documentos. La semana anterior en una razzia sorpresiva casi se lo lleva la policía. Se había puesto histérico al no lograr encontrar los documentos y aquellos policías asquerosos se reían y le hacían burla por estar vestido de aquel modo. Esa noche horrible creyó que si era llevado sería violado por aquellos animales ni bien ingresaran a la comisaria. ¡Para eso pagamos los impuestos! Recordó aquella otra vez en que se le descompuso el auto y como no pasaba ningún taxi se vio obligado a tomar un colectivo. Eran como las cuatro de la madrugada y el colectivo venía lleno de tipos que venían Dios sabe de donde pero, de donde vinieran, venían borrachos. La cosa se puso tan mal que se tuvo que bajar - bah, tirar- antes de que fuera demasiado tarde. ¿Que mal hacía él vistiéndose de aquel modo, eh? ¿A quién perjudicaba? Era un ser humano como cualquiera después de todo! ¿Porqué no lo dejaban en paz? Al final, no había cosa que les viniera bien: lo burlaban por la ropa, lo burlaban por su forma de hablar («Vos ves mucha televisión», le gritaban), lo burlaban por su auto ¿Qué tenía de particular su auto? ¿Que era muy llamativo? Sí, ¿Y? ¡Lo único que faltaba ahora era que no pudiera comprarse el auto que le gustaba! ¡Y con lo que le había costado, además! ¡Envidia! Eso era. No podían tolerar que él pudiera darse los gustos y ellos no. Negros de mierda. Sin embargo, por las noches, bien que lo llamaban. Hasta le rogaban. Le encantaba verlos rogarle, implorarle. Él era el mejor. El mejor. Y ellos lo sabían.
En el trabajo, sin embargo, no tenía mayores inconvenientes. ¡Y eso que trabajaba en el Departamento de Policía! Justo ahí. Sin embargo era el único lugar donde le permitían ir vestido de aquella manera. Claro que estaba acomodado con los dos jefes y además no cumplía horario e iba de vez en cuando. Sin embargo no podía ni pensar en, por ejemplo, utilizar el baño del personal. Una vez había entrado vestido así y se armó un escándalo que su jefe casi lo mata.

Ya estaba listo. Como todas las noches se contempló en el espejo y se sintió satisfecho con la imagen arrogante que éste le devolvió. Se tensó y volvió a admirar su propio cuerpo. Las campanadas del reloj del living le indicaron que ya era la hora. Desde la ventana de arriba echó un último vistazo a los edificios iluminados antes de salir. Afuera, como todas las noches, Ciudad Gótica dormía tranquila sabiendo que Batman recorría sus calles.

Texto agregado el 05-02-2008, y leído por 40 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2008-03-21 20:44:56 Capo!!!!!!! durmientes
2008-02-07 03:40:59 Sin lugar a dudas: capo, genio, me mori de risa!!!pilas de estrellas. adriana73
2008-02-06 01:51:54 JAJAJAJAJAJAJAJA SOS MI MEJOR TERAPIA divinaluna
2008-02-05 14:33:23 Excelente Guillermo!!! Estaba pensando justamente en qué final darías a un relato tan obvio, y me salís con eso!!! Muy bueno!***** MujerDiosa
2008-02-05 04:16:37 jajajajajajajajajajajajajaja celiaalviare z
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