Te quiero mucho, amor mío
y te querré para siempre
y es mi enfasis tan ñoño
que me antojo repelente
y es que mi amor es tan puro
tan casto, servil y hermoso
que dice tu tía la monja
que se le antoja baboso
Y es que por tí, mi dulzura
mi vida, mi devoción,
me subiria a la luna,
y sin dudarlo un instante
te traería con presteza
un selenita que cante
Para que diga a mi churri
que es mi pitiminí
las cositas mas preciosas
que se le ocurra decir.
Y lo hará por la mañana
y lo hará al atardecer
y lo hará cuando anochezca
y al mediodia, también
Y es que mi niña es tan dulce
tan diafana y tan bella
que un postre de natillitas
con un jarabe de fresas
y melaza de limón
la encontraría cargante
empalagosa de muerte
y digna de vomitón.
|