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Inicio / Cuenteros Locales / leobrizuela / FIDELIDAD

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A Margarita, la malagueña.



FIDELIDAD.

Si señor; hemos pasado muchos buenos momentos. Días de alegría, de bonanza, cuando yo era un tipo limpio y bien alimentado, y no el escuálido pordiosero que todos pueden ver hoy.
Ahora todos me echan de su lado y me peleo con otros para revolver los tachos en busca de comida.


A nadie he conocido tan bien en este mundo como a Daniel, mi amigo. Quien nos veía podía suponer que era mi amo, pero no. Daniel era mi amigo.
Él me puso este nombre —Toby— y bromeaba diciendo que en realidad era Tobías Ezequiel de los Santos Aullidos.
Ya ni recuerdo cuando me llevó a su casa; yo era muy cachorro. Enseguida aprendí cosas de su mano: Mi lugar, la cucha, en el fondo del patio de la casa. A no ladrar por cualquier cosa, sino como aviso de peligro. A no romper ni mordisquear lo que hallara a mi alcance. A no ensuciar en cualquier lugar…
Conocí con rapidez el horario de las comidas, del sueño y, sobre todo, la hora del paseo por el parque. Ése era el mejor momento del día. Daniel se levantaba muy temprano y se ponía a tomar mate. Al rato decía “Bueno, nos vamos…” y se calzaba las zapatillas. Entonces yo, meneando a todo dar la cola, me preparaba para salir. ¡Qué bien la pasábamos! Antes que el sol calentara del todo, disfrutábamos de esos paseos matutinos bajo la arboleda. Daniel, un poco trotando y otro poco a paso vivo, iba adelante. Yo me entretenía husmeando y en correr a los pajaritos y palomas que veía cada tanto. Si me alejaba mucho, él me llamaba con un silbido y yo apuraba hasta alcanzarlo. Nunca me puso correa; siempre caminé a su lado, hasta cuando cruzábamos las calles. Bastaba una palabra para que lo siguiera.
De vuelta en casa, Daniel se duchaba y se iba a trabajar. Yo, después de satisfacer la sed, me hacía una siesta mañanera.
Con el tiempo, ningún movimiento de la casa me resultó extraño. Con un golpe de vista me daba cuenta si algo no estaba bien. Un buen perro debe saber todo lo que su amo hace corrientemente.
Aprendí a conocer sus estados de ánimo, nomás al verlo llegar. Cuando venía contento, me llamaba para hacerme unos mimos, acompañados de vez en cuando de una golosina. Aclaro que nosotros, los perros, llamamos golosina a unos palitos de cuero comestibles, coloreados con una esencia.
Pero en ocasiones, Daniel volvía del trabajo malhumorado. Tan solo entrar y mirarme, yo me daba cuenta que algo malo le ocurría. Entonces me acercaba despacito a su sillón y mientras él cavilaba con la cabeza apoyada en una mano, yo ponía mi mentón en su pierna y le decía, en mi idioma: “No estés triste, amigo. ¡Vamos, arriba el ánimo!”
Y él, al principio, me observaba muy serio. Y al rato, me daba un chirlo cariñoso en el lomo, se reía y decía: “Andá, traé la pelota que jugamos un rato”
Y, sabiendo entonces que todo había pasado, yo corría en procura de la pelota, que Daniel arrojaba para que fuera a buscar.
Pero esos tiempos pasaron y ya no soy el perro alegre y juguetón de antes. Los buenos momentos terminaron cuando Daniel se fue una tarde, sin avisarme siquiera. Me quedé solo y después vinieron unos extraños, me arrojaron a la calle y ocuparon la casa.
Y le confieso que estoy muy cansado y hambriento.
Es que, ¿sabe?, son muchos días los que llevo acá, en este lugar desagradable, aciago, donde hay tanto silencio, tantas lágrimas.
Y acá seguiré quién sabe hasta cuando.
No me atrevo a irme — ¿adónde podría ir, además?—, sabiendo que mi amigo duerme para siempre allí, debajo de ese impasible mármol gris.

Texto agregado el 08-02-2008, y leído por 65 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2008-02-14 14:13:43 Me impactó y te felicito de todo corazón...Siempre me han encantado los perros, sobre todo este pesado que ahora mismo está sentando junto a mis pies, pero al fin y al cabo es mi mejor amigo...El valor de tu pluma no se puede medir en oro...Un gran saludo y todo mi reconocimiento churruka
2008-02-13 17:42:40 Un relato maravilloso que me llegó al corazón porque yo amo a los animales. Gracias, Leo, por dedicarme este magnífico relato...que podría ser verdad. ¿qué es la "cucha"?. margarit a-zamudio
2008-02-12 20:29:51 Es un relato hermoso y tan profundo ¡Qué buen título le has puesto! Intachable la prosa, como es habitual en Leobrizuela. Mis cinco, con sus lágrimas de emoción al recordar... maravillas
2008-02-12 07:45:08 un relato conmovedor...me encantó..podría seguir con más historias del perrito y su amigo.***** nocheluz
2008-02-11 16:28:58 Sencillo y sentido relato, bien escrito. Buen final. aicila
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