Muchos ríos de tinta ha hecho correr la cuestión del sacerdocio de las mujeres. Yo quisiera expresar mi opinión, que a no dudar despertará escándalo en la ortodoxia católica.
La Biblia es fiel reflejo de la cultura de las épocas en que fue escrita, y hay que decir que esas épocas no eran muy favorables a las mújeres. Pablo de Tarso, sin ir más lejos, era un machista redomado, según se desprende de algunas referencias en sus epístolas (1 Cor 11, 2-16; 14, 34-35); sin embargo, esto no quita que Pedro considere el hecho de que las mujeres deben ser respetadas por sus maridos (1 Pe 3, 7); e incluso Pablo, con su machismo a cuestas, es de este mismo parecer (Ef 5, 21-33).
¿Y Jesús? Jesús respetaba y amaba a las mujeres (no me malinterpretern con el verbo amar) como a todas las criaturas de Dios. A una mujer, María Magdalena, fue a la primera persona que se le apareció después de resucitado (Jn 20, 10-18). En casa de Simón el leproso, una mujer rompió un frasco de alabastro que contenía perfume de nardo puro y lo derramó sobre los cabellos de Jesús. Al ser reprendida por semejante despilfarro, Jesús salió en su defensa, dejando claro que en cualquier parte del mundo donde se anunciara el Evangelio sería recordada esta mujer y lo que había hecho (Mc 14, 1-9).
¿Y la cuestión del sacerdocio de las mujeres? Yo lo veo factible, pues cuando Jesús se alojó en casa de las hermanas Marta y María, Marta hacía lo que era cometido de las mujeres y María escuchaba con los hombres la palabra de Jesús. Entoces Marta fue a quejarse ante Jesús de que María no le ayudara en las tareas de la casa. Y Jesús dijo: "Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas, cuando en realidad una sola es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará" (Lc 10, 41-42).
Pero sí, eso les ha sido quitado a las mujeres. Lo que Jesús autorizó los usos sociales se encargaron de desautorizarlo. ¿Por qué, entonces, a las mujeres les es negado predicar la Buena Nueva? Es triste para mí admitir que en este mundo que respira con los pulmones de la burocracia, tienen más peso el catecismo y el derecho canónico (obra humana) que la Palabra de Dios (obra divina). Con razón Dios tuvo que dejar una advertencia sobre tales subversiones de su Palabra: "Solemnemente advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro, que si añade algo, Dios hará caer sobre él las plagas descritas en este libro. Si suprime alguna de las palabras proféticas de este libro, Dios le quitará la parte que le corresponde en el árbol de la vida y en la ciudad santa descritos en este libro" (Ap 22, 18-19).
En resumen , después del trato despectivo que las sociedades eclesiásticas han dispensado a las mujeres, me causa asombro que las mujeres sean los principales baluartes en lo que al amor a Dios concierne. El alma del hombre no es más preciosa que la de la mujer. El Espíritu Santo los impregna de la misma forma.
¿Cuánto siglos más serán necesarios para que la sociedad asimile esta certeza?
El jardinero de las nubes.
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