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Inicio / Cuenteros Locales / chinaski81 / Sin título 2

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Angel entró al pequeño y casi vacío restaurant bar, y de inmediato se dio cuenta que contadas veces había entrado a uno. Saludó cortésmente con un “buenas tardes” a los cuatro hombres encorvados que estaban bebiendo en la barra y preguntó por el dueño, que era un señor gordito y bigotudo que precisamente era el primero sentado a la izquierda. –Hola, -comenzó el joven Angel- vengo de aquí al lado, de Imagen Publicitaria, para mostrarle unas propuestas de rotulación para su negocio. El dueño tomó las fotografías, y mientras las veía, el hombre que precisamente era el último a la derecha sentado en la barra se volteó hacia él y le preguntó con desdén:-Paco, ¿cuánto te cobran por hacerte esas mamadas, la verdad?. Paco lo miró sin contestarle, Angel lo hizo de reojo, procurando ignorar al visiblemente alcoholizado individuo; los otros dos hombres y el barman continuaron en lo suyo, como si nada. –Paco, te estoy hablando- se escuchaba molesto- ¿cuánto te cobran estos cabrones por esa mamada? –No sé, - dijo Paco-estoy viendo… El borracho continuó:-Porque yo conozco donde te cobran más barato que estos cabrones... -Angel simulaba indiferencia, pero comenzaba a sentirse nervioso… -Son unos hijos de la chingada, que se vayan a chingar su madre…-declaró el ebrio de manera decidida, mirando con vilipendio al joven. Paco se percató de la incomodidad del muchacho pero no quiso increpar al ingeniero, después de todo, era uno de sus mejores parroquianos –¿Pero, porqué dice eso ingeniero?- preguntó Paco, intentando transmitir serenidad. –Porque no valen madre los hijos de la chingada- contestó el “ingeniebrio”- por eso… Angel lo único que quería era salir de ahí, y el señor gordito y bigotudo dueño del bar colaboró con ese deseo. –Ten, mejor al rato los veo,- le dijo mientras le regresaba las fotografías, y mientras Angel daba rápidamente vuelta hacia la puerta, el beodo se despidió de él: -Oye tú, - Angel siguió caminando, fingiendo no oírle, parecía un pajarillo asustado- diles que por favor se vayan todos a chingar a toda su reputa madre, diles- el ingeniero quería ser suficientemente incisivo- que el ingeniero Cuellar les pide que se vayan todos ahí a chingar a su reputísima madre, por favor…-así dijo.

Angel se quedó con el mal sabor de boca el resto del día, era un joven bastante impresionable, pero trató fuertemente de olvidar lo sucedido. Cuando salió del trabajo a las siete, mientras andaba rumbo a la parada del camión, al doblar una esquina se encontró con el ingeniero Cuellar, quien estaba sentado y fumando en el cofre de su eclipse. El corazón de Angel dio un vuelco, confiando en que no le reconocería, inútilmente. –Oye tú- su voz era más seria que antes-¿sí hiciste lo que te pedí? ¿les dijiste que se fueran a chingar su madre? Angel se hizo a un lado y siguió de largo- ¡Oye, hijo de la verga!- gritó Cuellar tambaleándose, tratando de alcanzarle-¡pedazo de puto! ¡contéstame hijo del culo! ¡¿Hiciste lo que te pedí?!-. Angel escuchó las hirientes palabras los siguientes veinte metros hasta que abordó el grisáceo camión. A lo lejos, con su malevolencia intacta, una apagada mentada de madre se diluyó en sus afectados oídos por última vez, mientras algunos curiosos pasajeros se asomaron para ver a un escuálido hombre que levantaba su puño airado contra la última persona que abordó el camión. Pobre Angel, era un muchacho demasiado impresionable, de hecho al llegar a su casa sólo pensaba en escribir lo que le había sucedido…

Y lo hizo.

Texto agregado el 11-02-2008, y leído por 14 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
2008-02-12 04:32:59 me gusto collectives oul
 
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