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Inicio / Cuenteros Locales / EstatuaconEpilepsia / «¡LOS MATÉ PORQUE ERAN MARCIANOS!»

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«¡LOS MATÉ PORQUE ERAN MARCIANOS!»

GUILLERMO SOUBELET

«En mis largos años como comisario en una comisaría de un pueblo de la Provincia de Buenos Aires he vivido infinidad de anécdotas insólitas, fuertes. Salvajes, algunas. Sin embargo, ahora que me lo preguntan, la más fuerte, la más insólita, de la que nunca me voy a olvidar, fue una tarde de verano; estábamos tapados de laburo porque era lunes y al día anterior había habido elecciones y se había utilizado la comisaría para votar. Aquello era un verdadero quilombo. Y entonces, en pleno lío, el pelotudo de González, un tucumano que laburaba ahí de escribiente y que yo no aguantaba, asoma la cabeza por la puerta de mi oficina y escuchen lo que me pregunta: «Comisario, ¿está prohibido matar extraterrestres?»

__ ¿Porqué no se va a la reputísima madre que lo parió, González?
__ No, no, en serio... ¿está prohibido o no? Yo creo que en realidad...
__ ¡Me está tomando el pel... !
__ En serio, en serio, comi. Que yo sepa... matar extraterrestres, prohibido, lo que se dice prohibido....
__ González... ¿quiere que le haga pasar la noche encerrado con el violador de la celda 7? ¿Ese que no le importa que sea hombre, mujer o perro? ¿Acaso no se enteró de la cantidad de laburo que tengo hoy?
__ Ajá... Está bien, comi. No se vaya, que le voy a traer a un tipo que vino a declarar algo un poquito raro.
__ ¡¿Y a mí me lo va a traer, González?! ¡Yo soy el comisario! ¡Para eso está usted! __ pero inmediatamente entró González conduciendo a un chico de edad imprecisa, que tanto podía tener diecinueve como veinticinco años. Flaco, de pelo revuelto, jeans gastados, zapatillas negras y una remera de AeroSmith. Ese tipo de chicos. Ni bien llegó se apoyó con los codos en el mostrador.
__ ¡Póngase como es debido! __ le gritó González con voz de policía. El muchacho sacó inmediatamente los codos del mostrador y se puso las manos en los bolsillos del jean.
__ ¡Sáquese las manos de los bolsillos que está en presencia de un comisario, carajo! __ le gritó el tucumano, que obviamente disfrutaba asustando al pobre chico. El muchacho era del barrio, hijo del negro Quiroga, y estaba un poco pirado. Era un poco quedado y en el barrio le decían Marciano, porque se había obsesionado tanto con el asunto de los seres extraterrestres que prácticamente no tenía otro tema de conversación y a esas alturas la cabeza le andaba un poco tocame un vals. Cada vez que se cruzaba con alguien siempre le preguntaban: «¿Y, Marciano? ¿Viste muchos marcianos hoy?»
__ ¿Qué pasa, González? ¿Para qué me lo trae acá? ¿No le dije que estoy trabajando?__ pregunté, molesto. El muchacho miraba al piso.
__ Escuche lo que dice. Se va a cagar de risa, comisario. Después lo encierro por curda. Pero antes cáguese de risa un rato.
__ ¿Qué te pasa, Marciano?
__ ¿Está prohibido matar extraterrestres?
__ Dejame de joder, Marciano. ¿Qué carajo te pasa?
__ Dígame señor comisario, honestamente. ¿usted cree en la vida extraterrestre?
__ ¡Mirá, Marciano, no empecés con esa estupideces que...
__ Mejor escúchelo, comisario __ terció el escribiente González __ En serio, le digo.
__ ¿Qué si creo en la...
__ Vida extraterrestre.
__ ¡Ni loco! Esas son huevadas para la gilada.
__ ¿Pero entonces usted nunca miró las serie de Carl Sagán ni nada de eso? ¿Honestamente piensa que con los millones y millones de cuerpos celestes que hay en el espacio, que a su vez es infinito, el único, repito, EL ÚNICO, en el que tiene que haber vida va a ser éste? Piense un poco, ¿eso no sería como pensar que de todas las casas que hay en el planeta la única habitada es la suya?
__ ¡Qué sé yo, Marciano, dejame de romper las pelotas y decime qué te pasa! ¿A qué viniste? ¿Qué sos, del Club del Libro? Porque si es así te digo que no tengo un mang...
__ Acabo de matar a dos extraterrestres.
__ Ajá. Decime adónde mando las flores. ¡Pero la puta que te parió, Marciano! ¿Porqué no te las tomás de una vez, a ver si te encano por pelotudo! ¿A qué carajo viniste?
__ Vine a confesar que acabo de matar a dos extraterrestres. Y que no existe ninguna ley que prohíba matar criaturas de otras galaxias. Debería haber, eso se lo admito. Pero yo me leí el Código Penal enterito y en ninguna parte dice nada de que esté prohibido matar a extraterrestres.
__ Mirá vos... Se ve que se les pasó a los muchachos. Y es una lástima, porque dos por tres agarramos acá a varios marcianos que se ponen en pedo. Sobre todo en los partidos de fóbal o en las cumbias, que se agarran a botellazos por alguna parda. Te digo más, suelen ser fana de Racing, como Francella.
__ Y como yo __ acoté el escribiente.
__ ¡Vos callate, pelotudo!
__ Y de la misma manera que no hay leyes que prohíban matar sapos, o culebras o murciélagos, tampoco hay leyes que prohíban matar alienígenas __ siguió exponiendo el muchacho. Muy serio.
__ Oíme, boludito, estoy trabajando, estoy muy ocupado. ¿Comprendés lo que te quiero decir? Bueno, tomátelas y andá a hacerle bromas a tu viejo o al otro vago de tu hermano, ¿Estamos? Ahora decile al escribiente González que te saque de acá y...
__ No, espere __ intervino el tucumano __ Deje que siga hablando. Escuche lo que vino a decir __ y ahora hablando al joven __ Vamos, contale al comisario cómo esos extraterrestres te secuestraron y te golpearon y te violaron __ el comisario clavó la vista en González, quien le hizo un gesto para que escuchara.
__ Está bien, Marciano. Terminá de contarme. Mataste a esos extraterrestres. Te creo. Y tenés razón. Nadie te puede hacer nada por eso. Quedate tranquilo. ¿Ahora cómo es eso de que te lastimaron y te violaron?
__ Me da vergüenza.
__ Bueno, ¿pero si viniste hasta acá será porque querías contarnos, no?
__ No sé. Sí. No. Lo que pasa es que cuando venía para acá pensé que sería fácil. Pero ahora no me sale.
__ Contame con tus palabras. Común. Como si se lo contaras a algún amigo de confianza. Ché, González, traéle un café al pibe. ¿Te gusta el café?
__ ¡Me tenían secuestrado los hijos de puta!
__ ¿Secuestrado? ¡¿Los marcianos te tenían secuestrado?!
__ Sí.
__ ¿Y secuestrado dónde? ¿En un plato volador?
__ ¿Se está riendo de mí? Porque parece.
__ De ninguna manera. ¡González, ¿para cuando ese cafecito?!
__ Me tuvieron secuestrado muchísimo tiempo. Años.
__ ¡¿Años?! __ González puso un pocillo de café frente al muchacho __
__ Sí, años. Y durante todo ese tiempo se abusaron de mí.
__ Disculpame, Marciano, pero, ¿años? Jamás escuché de un secuestro que dure... Además de otra cosa: Marciano, yo dos por tres te veo pasar por acá.
__ Esto es distinto. ¿O acaso conoce los modum operandis de los seres de otros planetas?
__ Ajá... Y vos solito los mataste a los dos.
__ Le cuento, pero… ¿estuvimos de acuerdo en que matar extraterrestres no es delito ni nada? Se los mata y listo.
__ En fin, sí. Continuá.
__ La cuestión es que durante todos estos años en que me tuvieron secuestrado y esclavizado... me golpeaban y violaban a diario. Eso lo puedo demostrar. Puedo mostrarle las marcas de los golpes si quiere. Y lo otro también.
__ Seguí.
__ Y anoche... anoche finalmente no aguanté más y los maté a los dos. Los recagué a tiros.
__ Che, Marciano, ¿vos no estarás tomando alguna cosa medio rara, no? Algunas pastillas de esas, algún polvito... Mirá que eso sí es delito. Y bien jodido, además.
__ ¿Usted sabe como son los extraterrestres?
__ No. La verdad es que, salvo en la tele....
__ Resulta que estos tipos vienen de otras galaxias. En platos voladores y cosas por el estilo. Viajan a la velocidad del sonido y hay veces que tardan miles de años luz en llegar a la Tierra. Sin embargo, como bien muestran en las películas, no llegan hechos unos viejos chotos, como tendría que ser, después de un viaje de años y años. No. Ellos, siempre juveniles. Y es porque en las naves se hibernan y entonces cuando llegan acá y nosotros los vemos es como si se acabaran de levantar. Están siempre impecables. Bueno, la cosa es que atraviesan el espacio mediante sistemas computarizados que nosotros ni conocemos y al llegar a la tierra, igual que se ve en las películas, para que no los identifiquen toman el aspecto de cualquiera de nosotros. ¿Se acuerda de la serie «El Fugitivo», la de David Princen? Bueno, tal cual.
El escribiente González carraspeó, nervioso, y dijo:
__ Muy bien, muchacho. Terminá de contarle al comisario lo que me contaste a mí.
__ Bueno. Usted sabe lo mal que me tratan mi padre y me hermano. No, no disimule. Yo sé que todo el barrio lo sabe y lo comenta. Éste es un barrio chico. Y un chusmerío, para colmo. Yo sé que estamos en boca de todos. Todos saben lo violentos que son mi viejo y mi hermano Raúl. Si hasta se cruzan de vereda cuando ellos aparecen. Bueno, por suerte yo me di cuenta enseguida. Claro, siempre me interesé por estos temas. Resulta que los extraterrestres, aprovechando esta situación, habían tomado la forma de mi padre y mi hermano el Raúl. Eran iguales, igualitos. Hasta las voces. Todo. Los engañaron a todos. A todos. Ah, pero a mí no. Y vaya uno a saber qué les hicieron, porque desde que aparecieron los extraterrestres desaparecieron mi viejo y el Raúl. Yo me di cuenta enseguida y me puse a observarlos y observarlos. Y ellos se la pasaban disimulando y actuando de la misma manera que siempre actuaron esos dos hijos de mil putas de mi papá y mi hermano. Entonces me violaban y me pegaban y me esclavizaban igual que me esclavizaron y me violaron y me golpearon siempre mi papá y mi hermano. Pero a mí no me engañaban. Yo «sabía». Hasta que anoche, señor comisario... anoche no aguanté más.
El escribiente tragó saliva:
__ Vamos. Vamos que ya casi terminaste. Contale al comisario lo que me contaste a mí.
__ Anoche no aguanté más y los maté a los dos. Agarré la pistola del que se hacía pasar por mi papá y los maté mientras dormían. Tenía tanto odio que les descargué el cargador entero. Todavía están ahí, en sus camas, todos ensangrentados. En las camas de mi papá y mi hermano, digo __ de pronto el muchacho se puso a llorar como un niño. Con uno de esos llantos que se vienen reprimiendo desde mucho tiempo atrás. Quizá años __ ¿No es cierto que no hice mal, señor comisario? ¿No es cierto que no me va a mandar preso?
El comisario se quedó callado un largo rato. Luego, mirando alternadamente al chico y al escribiente González, dijo:
__ No. No hiciste mal. Hiciste muy bien. Ahora escuchame: vos me contaste un secreto y ahora yo te voy a contar otro. Ya sabíamos que había extraterrestres por la zona. Lo estamos investigando. Pero es algo muy secreto, ¿sabés? Así que ahora vos no le vas a contar a nadie más esto que nos dijiste a nosotros. Ahora nosotros nos hacemos cargo. Vos quedate acá que ya mando gente a tu casa. Eso sí: a los demás decile que entraron ladrones y los mataron. Y quedate tranquilo, querido. Nadie te va a meter preso.


Texto agregado el 11-02-2008, y leído por 60 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2008-02-13 03:08:45 muy bien narrada, saludos.. plapla
2008-02-12 04:16:24 que capo el comisario....el mejor. como usted amigo!.........saludiños y estrellas MarMaga
 
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