Pequeña hermanita, se rompió el hilo que sujetaba la patita de ese gorrión que tú adoptaste como mascota. ¿Y aún te atreves a llorar? Lo has visto volar ebrio de libertad hacia las ramas de ese cedro, que es más espacioso que el mundo que le mostrabas atado a tu hilo.
No lo has perdido. Seguirá en este parque, aguardando a que tú lo visites cada día. Le traerás miguitas de pan, y cada día se irá acercando un poquito más a tu vera.
Luego lo atraparás de nuevo, echarás mano a un nuevo hilo, pero el gorrión ya no se escapará de la palma de tu mano.
¿Sabes cómo se llama la ligadura con la que lo retendrás a tu lado?
La palabra es sencilla, pero el sentimiento que sugiere es complicado... AMOR.
El jardinero de las nubes.
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