Muestra su imagen en claroscuros,
como un rumor de lirios silvestres
que mecen sus pétalos a ras del suelo;
Cecilia repite una y otra vez
que no es una flor,
tal vez florece como ellas
y rinde su ondulado cabello
a sus amores imposibles;
Silenciosa, observadora,
voraz de curiosidad por la vida...
La ventana del fondo
proyecta una luz tenue
que no deja vislumbrar su alma altanera;
Cecilia sonríe con levedad
y oculta su otro yo,
bella, como lirios en primavera.
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