Te invito a tomar este gesto como una expresión de tu reflejo; una sonrisa con el poder de penetrar a un ser que luego lo interpreta cuan una escalera al mismo cielo. Y aunque estas palabras sean escasas en el trato casual de la gente, me declaro poco casual y les doy riendas sueltas a que te lleguen y en su lugar las interpretes. Es que ¿cómo ignorar tus ojos? Si son arcoíris abiertos al ámbito regalando su destello con la naturalidad con que una flor se abre al rocío. Podría quizás viajar por un mundo compuesto de las palabras que tu inspiras, y recorrer días enteros apoyado de la palabra “dulce”, muy calladito en las noches junto a la palabra ”bella”, y si me alcanza el aliento apretaito de la palabra “sexy”.
Pero las mujeres ya no creen en palabras bonitas, como que a las palabras se les acabaron el crédito y ahora suenan huecas y rebuscadas. Buscan un por que, una razón, una lógica, un compromiso, y no, a veces no lleva nada de eso, a veces las palabras son solo una expresión después de ver una linda sonrisa.
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