Matices grises que se desplazan por el cosmos,impregnan los días dándole el sentido que no encontraba.
Pequeñas briznas de negro,dan ese toque maestro al blanco, convirtiendo el paisaje en una fotografía inerte, sin vida, de la que no se puede escapar. Es un tatuaje a flor de piel.
No hay movimiento...sólo blanco y negro. |