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Inicio / Cuenteros Locales / EstatuaconEpilepsia / «EL TELÉFONO LLAMA»

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«EL TELÉFONO LLAMA»

GUILLERMO SOUBELET

«Son las tres de la mañana. Un micro viaja por la ruta desierta con las luces interiores apagadas. Todos los pasajeros duermen. Suena un celular.
__ ¡Hola! (atiende Guillermo que se despierta sobresaltado).
__ ¿Con quién hablo? (responde una voz impaciente).
__ ¿Por qué, mejor, no me dice con quién quiere hablar usted?
__ Con un tipo flaco, de jeans gastados y buzo negro con la inscripción AC/DC (Back in Black) en letras góticas blancas en el pecho. Lleva zapatillas negras de básquet, le robaron la mochila en la Estación Terminal de Retiro y ahora está en un micro rumbo a Mar del Plata y, si no calculo mal, a esta altura debe estar llegando a Dolores.
__ ¡Sí, soy yo! ¡No me digas que encontraste mi mochila! ¡Maestro Ninja! ¡Gracias! ¡Ojalá te canonicen, hermano! ¿La tenés vos?
__ ¡Pero querido! ¡Me saca de quicio usted! ¡Tres horas para atender el celular!
__ Es que estab... estaba dormido. Pero, ¿quién habla?
__ En fin... ¿Me quiere decir dónde corno escondió la llave de la cajita fuerte que tiene oculta adentro del placard del dormitorio? A propósito le digo: dos consejos. Uno: adentro de los placards es el lugar mas obvio para esconder las cajas fuertes (eso de detrás de los cuadros es para las películas). Y el otro consejo: no ponga TANTA naftalina. Si sale a la calle con esos sobretodos van a caer hasta los pájaros.
__ ¡¿De qué hablás?!
__ Oiga, es bastante paparulo usted, no? Nosotros somos los que le robamos la mochila en la terminal de Retiro mientras se besaba con su novia. A propósito: lindo carocito su novia, eh! Linda colita y...
__ ¡Hijos de... ! ¿Pero? ¿Y para qué me llamás? Ya mismo voy a llamar a la polic...
__ Para empezar le voy a rogar que no me tutee. No sea impertinente y no se tome una confianza que nadie le concedió. Guardemos las formas. Yo lo trato de usted. Y, en segundo término, a la policía deberíamos haber llamado nosotros allá en Retiro. ¡Déjeme de jorobar, querido! ¡Haciendo el espectáculo, besándose de esa manera delante de todos! ¿No le da vergüenza? Y con sus suegros ahí presentes. En mis tiempos...
__ ¡¿Me roba la mochila con el walkman y encima me llama para decirme que el que se siente insultado es usted porque yo me besaba con mi novia?! ¡Además de ladrón es un caradura! Ya mismo voy a llamar a la polic...
__ Oiga, en la mochila no llevaba gran cosa... Llevaba ese walkman de porquería de la época en que eran a cuerda, sí (eso quédese tranquilo que se lo dejamos arriba de la mesa de la cocina). Pero tenía, sí, su agenda. Con un cartelito de lo mas pavote en la primera hoja que decía: «En caso de que usted encuentre esta agenda, por favor devuélvala en Av. Cabildo 3076, depto. «G». Y como lo oímos decir con sus suegros, ahí en la terminal, que su casa quedaba sola hasta el miércoles... En fin, aquí estamos. De paso: había dejado la canilla de la pileta de la cocina abierta. Hay que tener cuidado con esas cosas porque...
__ ¡¿Están en mi casa?! ¿Hablándome desde mi propio teléfono? ¡Ladrones, pillos, granujas, calandracas, pajarracos!
__ Me está hiriendo con esas cosas tan feas que dice...
__ ¿Así que lo hiero? ¡Ojalá que sus futuros hijos se parezcan a alguien que usted odie!
__ ¡Le sugiero que no sea insolente, señor!
__ ¡¿«Usted» me sugiere que no sea insolente?! ¡¡¿«Usted», que es un ladrón que me roba la mochila, después tiene la caraduréz de meterse a robar en mi casa y, como si todo esto fuera poco, es lo suficientemente descarado como para...
__ Ejem, mire: yo me estoy expresando educadamente. Sin arrebatarme ni faltarle el respeto. Así que le suplico, caballero, que me corresponda y se exprese de la misma manera. De otro modo...
__ ¿Qué le corresponda? ¡Para corresponderle, señor, YO tendría que estar en SU casa robándole a USTED como un desgraciado ladrón! Voy a cortar y llamaré a la policía. ¡Ja! ¿Ojalá le salga una rama de palo borracho en el cul...
__ ¿Vendrá a buscarme la Policía de la Costa? Seguramente vendrán corriendo por avenida Cabildo en trajes de baño floreados y patas de rana. ¡O disfrazados de aficionados al surf! Con la tabla debajo de un brazo y la pizza debajo del otro. Dígales que no olviden las hojotas y el bronceador.
__ Negativo. Eso va contra el Reglamento del Uniforme del Matute Correcto. Lo perseguirán con el traje negro o nada. Sí, sí, ríase. ¡Ya me reiré yo cuando se le lleven en chirona!
__ Tranquilícese, amigo. Sus amenazas infantiles no me asustan (a otro: «Se ve que es duro de entendederas, el hombre»). Por si no lo recuerda (le habla muy lentamente, como a un infradotado con mucho sueño) fuimos «nosotros» quien lo llamamos a «usted». Y no pienso cortar. De manera que aunque usted corte siempre quedará bloqueado con el teléfono de su casa. Tampoco puede bajarse porque ya está a doscientos kilómetros de la capital (¿porqué cree que lo llamo recién ahora?). Además, ya es muy tarde y ahí deben estar todos durmiendo. Y con el aspecto que usted tiene, ni bien despierte al alguien pensará que es un degenerado y empezará a los gritos. Le aseguro que vacilé al sacarle la mochila. Además, si intenta despertar a alguien a esta hora para manguearle el celular contándole esta historia tan inverosímil lo más seguro es que lo manden a la mierda. ¡Y ya me gustaría ver lo que le respondería la cana si los despierta a esta hora para contarles una historia así! Por otra parte sólo en las películas de la tele la gente sabe de memoria el teléfono de la policía. De todos modos le digo, ya es tarde para que haga nada: ya tenemos prácticamente todo cargado. Antes siquiera que usted pueda gritar: «¿Arde París?» nosotros...
__ ¿Y para qué habría de gritar «¿Arde París?». ¿Quiere que me bajen a patadas del micro? ¿Y con un chaleco de fuerza, además?
__ (¡Dios dame paciencia!) Quise decir que antes de que usted pueda comunicarse con la policía ya estaremos en nuestra casa, muy felices y a tiempo, incluso, para ver el noticiero de Santo Biasatti. ¿Vio qué bueno cuando dice: «Cha Channn «La Historia del Día» ¡Juá! ¿Y cuando Biasatti aparece caminando por las calles de barro con cara de malo? Esa sí que está buena! ¡Se cree Batman el sujeto! ¡Cómo nos reímos con mi señora! Ya está gagá. Chochéa ese hombre.
__ ¡Y a mí qué carajo me importa lo que usted y la lechuza de su esposa miran en su televisor robado!
__ ¡Epa! (realmente ofendido) Yo departiendo de lo más amistoso y usted... En fin. Le repito que no contestaré sus injurias. Al menos verbalmente. Pero si insiste las castigaremos destrozando cada cosa de valor que no nos llevemos. Las alfombras, los muebles, las bibliotecas, los libros... Destruiremos todo. Es más, si no se reprime creo que me estoy tentando de rociar kerosén y prender fuego la casa. Claro que nada de eso ocurrirá si nos trata con la educación y cortesía del caso.
__ Pero... ¡que me da el ataque! Penetran en mi casa, roban mis pertenencias y, encima, tienen el tupé de pretender que los trate como a caballeros! Además: ¿qué provecho les reportará a ustedes estropearme las cosas o, peor, encender fuego mi propiedad?
__ Honestamente, ninguno. Es más, nos sería tremendamente desagradable que usted nos forzara a actuar de manera tan vil. Sería una mancha en nuestra reputación. Somos amantes del arte y de la belleza. Verdaderos estetas. Y esta propiedad es, en verdad, muy pero muy bonita. Pero resulta, señor, que es mas fuerte que yo. No puedo tolerar que se me insulte. ¡Yo soy así!
__ Parece que tiene un muy alto concepto de sí mismo, a pesar de todo.
__ Que no le quepa la menor duda? Aunque... ¿qué quiso significar con ese «a pesar de todo»?
__ A pesar de su actividad.
__ ¿Y usted a qué se dedica, si puede saberse?
__ Vendo seguros.
__ ¿Es un execrable vendedor de seguros y tiene el tupé de despreciar mi actividad? ¿Quiénes están antes que ustedes para ganarse el Infierno? Creo que vienen justo después de los cobradores de impuestos, los prestamistas judíos y los dentistas. Opino, amigo mío, que deberá replantear su escala de valores. ¿Sabe? Yo vivo esta actividad como una Aventura. Como una prueba de mi capacidad, valentía e imaginación en contraposición con la del sistema. En casa golpe me juego la libertad. Y, en algunos casos, la vida misma. Y eso es, precisamente, lo que otorga relieve y atractivo a la naturaleza de mi actividad. ¡Es excitante! Dígame, amigo, ¿alguna vez pescó truchas?
__ ¿Truchas, yo? Se equivocó de casta. Algún bagre en el río a lo sumo. Me acuerdo que una vez en...
__ (hablando más para sí mismo) Cada víctima que elijo para esquilmar es como cuando pesco una trucha. Hay que atraerla, engañarle, jugar con ella, ¡jamás confiarse!, darle hilo, y, por fin: Touché! ¡El éxito!
__ Habla como si fueran animales...
__ ¿Y qué esperaba? Es un pez de agua dulce, pertenece a la familia de los malacopterigios, posee un cuerpo fusiforme, de color pardo salpicado de pintas negras y rojizas. Mi señora sabe prepararlas como los Dioses.
__ ¿Ricas?
__ Repugnantes. Dígame, amigo mío, ¿alguna vez soñó con la Gloria?
__ ¿Soñar con un cuaderno?
__ Quiero decir trascender en algo. Trascender de verdad. Yo sueño con convertirme en un delincuente internacional. De guante blanco. Ya sabe, respetado por todos, admirado por los hombres y deseado por las mujeres. Una leyenda. ¿Qué opina de eso?
__ ¿Qué quiere decir cuerpo fusiforme?
__ En fin... déjelo ahí. Eso sí: no olvide mi consejo de reconsiderar su escala de valores. De pensar en grande. ¡Vivir a lo Grande! Vestir de etiqueta para cada nuevo día...
__ Ahora me da clases de boy-scout. No puedo creer lo que estoy escuchando... Ya no se puede ni tomarse unos pocos días de descanso que...
__ Es lo que siempre digo. ¡A lo que ha llegado el mundo! ¿Adónde han ido a parar los valores? Pensar que en otros tiempos la palabra era un documento y mire hoy... ¡Qué vergüenza! ¿Adónde vamos a parar? Ya no hay decencia, ya no hay educación. Mire los pibes, sin ir mas lejos. ¡Las palabras que usan! ¡Si yo llegaba a decir una sola de las palabrotas que utilizan a diario estos zanguangos de hoy (¡y delante de sus propias madres!) le aseguro que mi finado padre me daba vuelta la cara de un soplamoco que bien me iba a cuidar de seguir hablando así! ¡El tole tole que se armaba! Pero... Discepolín tenía razón. «¡Siglo XX, cambalache... »
__ Justamente usted me lo dice...
__ Y con todo el dolor del alma de ver en lo que se está convirtiendo mi querida patria. Sospecho, mi querido amigo, que Adán debe de haber sido negro y Eva blanca; para que la unión de ambos haya producido una humanidad tan gris... ¿En qué estábamos? ¡Ah! Usted se mostraba iracundo por el hecho de que yo decidí apropiarme de algunas de sus pertenencias...
__ ¡¿«Iracundo»?! ¡Furioso estoy! Pero claro, seguramente «El Señor Aventura Guantes Blancos» opina que soy un ser de vuelo bajo, un desagradable porque me enfurece que me robe lo que es mío. Y porque, encima, me niego a darle una mano diciéndole dónde se encuentra la llave de la caja fuerte.
__ Acaba de expresar usted correctamente mi pensamiento.
__ ¡Maldita sea! ¡¿Porqué estaré enjaulado en este micro de mierda?! Ah, pero ni bien llegue iré derechito a la comisaría. ¡Derechito! Y les diré que unos delincuentes de cuarta forzaron la puerta de mi casa y se metieron a robar! ¡Ja!
__ Bueno, caramba... ¿Así nos describirá? ¿Cómo «delincuentes de cuarta»?
__ Exactamente como lo acabo de decir. Bueno, menos la parte esa de «¡¿Porqué estaré enjaulado en este micro de mierda?!».
__ ¡Pero, mi amigo! ¡Si hasta podemos mantener una conversación como dos viejos amigos después de una noche de fechorías! ¿Porqué pone tanto el acento en el hecho de que mi profesión actual (y circunstancial, claro está) sea delinquir? Cuando el error es suyo. ¿Cómo va a dejar dinero inactivo en su casa? Henry Ford decía que «El dinero es como un brazo o una pierna: si no se usa se pierde».
__ Claro. Y yo vengo a ser el que lo pierde... ¡Usted y Henry Ford se pueden ir a hacer puñetas con los abortos de sus hijas!
__ Qué mal gusto. Qué feo eso. Me dolió.
__ No me diga. Tengo un nudo en la garganta y un agujero en la puerta de mi casa.
__ En fin... estoy esforzándome por departir civilizadamente pero... Vea, lo mejor será que actúe de manera sensata y me diga dónde corno escondió la llave de la cajita fuerte esa. Honestamente, no espero hallar gran cosa. Pero ya es una cuestión de amor propio. Además me resultará condenadamente sencillo hacer un boquete del otro lado de la pared y directamente llevarme la caja fuerte y abrirla en casa. Pero resulta que del otro lado la pared está revestida con una madera tan buena, es un trabajo tan fino, que me parte el alma romper esa belleza. Ya es tarde, querido, tengo sueño y quiero irme a casa. ¡Sin contar con el frío que chupamos en esa terminal! ¿Vio el frío que hacía? ¡Y usted con esa remerita! Se va a pegar una pulmonía. Encima, con la calefacción del micro mañana baja al frío de la costa y sonamos. Hágame caso: con el desayuno tome algún antigripal. Algo con vitamina C. Yo sé lo que le digo. Si no se va a arruinar los pocos días de vacaciones que se toma. Piense: mañana ya es domingo y ya el miércoles tiene que venirse. Así no es negocio salir de vacaciones. Ah, eso sí: cuídese a la noche. Ya sabe. No lleve demasiada plata encima. No salga sólo. Mejor vayan en grupo. Y traten de evitar las calles oscuras y poco concurridas. Asaltan mucho a los turistas en la costa. Y podría ocurrir una desgracia. ¡Ya no se puede ni salir!
__ ¿Piensa robarme muchas cosas?
__ Qué feo eso. No diga «robarme». Es muy antipática esa palabra. Muy dura. Hiere, ¿sabe?
__ Sugiérame otra.
__ Diga «llevarse». Vea cuanto más delicada suena.
__ Ajá... ¿Piensan «llevarse» muchas de mis cosas?
__ Bueno... juntamos unas cuantas cositas. Sí. Algunas muy lindas, no vaya a creer.
__ Le aseguro que le creo. Mire: tengo un ofrecimiento que hacerles. Un pacto entre caballeros, como si dijéramos.
__ Mmmmmm...
__ Me gustaría, si usted no se opone, proponerle asociarme con usted.
__ Huele a trampa. Ahora el señor grosería proyecta tomarnos por tontos... No se sienta dejado de lado, pero no necesitamos asociarnos con usted para llevarnos sus cosas. En realidad, según cómo se lo mire, ya somos socios. Entienda, amigo: no está en condiciones de negociar ni de engañarnos.
__ Se equivoca en ambas cosas, señor malhechor. Uno: NO estoy intentando engañarlos y dos: SÍ estoy en condiciones de negociar.
__ ¿Dan whisky gratis en ese micro? No quite la vista del conductor.
__ Le hablo en serio. Me doy cuenta de que son ustedes caballeros educados, inteligentes y razonables.
__ Esa deducción – que sin duda habrá surgido, fulminante, de su despabilada inteligencia – responde plenamente a la realidad.
__ Ya lo decía yo. Ahora veamos la situación tal y como yo la veo.
__ Déle. Total, la cuenta del teléfono le llegará a usted.
__ Usted está en mi casa. Acaba de apilar una serie de objetos junto a la puerta. Sea honesto: seguramente imaginó que hallaría cosas de mucho mas valor que lo que en realidad tengo.
__ De eso puede estar seguro. ¿Dónde compra sus cosas? ¿De segunda mano en ferias americanas?
__ Me lo imaginaba. El frente de mi casa da una sensación de opulencia que no se condice con la realidad, no?
__ ¡Y que lo diga, hermano! Menudo chasco nos llevamos al ingresar. El grajo con plumas de faisán resultó usted.
__ Dígame, señor delincuente, ¿cree usted que lo que sacará en la reventa por la totalidad de lo que se lleve le alcanzará para que se compre, digamos, un automóvil modelo de este año?
__ ¿Está loco? Ni una bicicleta usada. Gracias si me alcanza para sacar unos mangos.
__ Me lo imaginaba. Aquí va mi oferta. Les ofrezco asociarnos y hacer un negocio juntos. Les canjeo que no me roben a mí a cambio de información. Estoy en condiciones de darles ahora mismo la dirección de la casa de los padres de mi novia. Esos que usted vio en la terminal de Retiro. Ellos son ricos. Viven a sólo unas pocas cuadras de ahí y también, en este mismo momento, están viajando hacia Mar del Plata. Claro que ellos viajan en su 4x4. Vamos a encontrarnos allá. Yo no diré una palabra y ustedes tendrán hasta el miércoles para vaciarles la casa. Se fueron dejando la casa sola llena de cosas buenísimas y carísimas. Es mas: no tienen alarma (la calcomanía de la ventana que asegura que está conectada la alarma es mentira. Es la calcomanía de un amigo que sí compró una alarma de las buenas). Y dejaron el otro auto (importado) en el garaje. Todo lo que tienen que hacer es entrar, cargar todo en el auto y su ruta. ¿Qué me dicen? Comparado con lo que les estoy ofreciendo, robar mi casa es cosa de principiantes. ¡Hasta un Honda prácticamente 0 kilómetro se llevan! Y le repito: no tienen alarma y se llevaron al doberman de vacaciones con ellos.
__ ¡Lindo futuro yerno se consiguieron, eh! Se ve que quiere mucho a suegrito...
__ Más quiero mis cosas y mi dinero.
__ ¿Porqué tanto apego al vil metal, muchacho? ¿Una vez leí que «Si quieres saber lo que Dios piensa del dinero basta con que mires a quién se lo ha dado»
__ Sí, sí. A Dios le resulta fácil decir esas cosas. Él no tiene que pagar el alquiler. Además, ¿sabe lo que dijo Franklin del dinero? Dijo que «si quieres saber el valor del dinero trata de conseguirlo prestado».
__ Veo que no vamos a llegar a nada por este camino. Usted es demasiado materialista. Oiga, ya que vamos a pasar por lo de sus suegros, ¿no quiere que les dejemos arriba de la mesa las fotos que usted tiene acá, esas que se sacaron con su novia en la cama y en la bañadera?
__ ¡¿Cómo encontró ESAS fotos?!
__ ¿Cómo cree? Somos ladrones. Revolviendo, revolviendo... Eso sí, desde ya le digo que la agenda y el walkman se lo dejamos, pero las fotos me las llevo. ¡¡¡Madre querida lo que es esa que están arriba de la mesa de la cocina y ella tiene un pepino y... !!!
__ Sí, sí. La ubico a la foto esa...
__ ¡Ay, que me da el ataque! Acá hay otra en la que... ¡A la pelota! Están en la bañadera y...
__ ¡Basta! Mire... preferiría que no se llevaran esas fotos.
__ ¡Óiganlo al tipo! Mas vale «que preferiría que no nos las lleváramos». Pero, denegado. Estas son las sorpresas que nos depara esta profesión (se oye que le dice al otro que está con él: «¡¡¡Che: ¡mirá esta otra!!!»).
__ ¡¡Aunque sea déjeme esa que yo estoy parado, en el baño, entre el kohinort y el lavarropas y ella está agachada entre mis piernas haciendo gallinita!!
__ ¿Justo esa? ¿Sabe la diferencia entre Flores y Floresta? ¡Ésta! Dígame: ¿Y cómo sabe que no lo vamos a engañar? ¿Qué no le decimos que aceptamos lo que nos ofrece y después le robamos a sus suegros y también a usted?
__ Me ofende, señor. Sólo trato con caballeros. Un pacto es un pacto. Tengo plena confianza en su honradez y en su hombría de bien. No me imagino que un caballero educado y ambicioso, cuyo anhelo es convertirse en una leyenda internacional, en el paradigma del ladrón de guante blanco, ensucie su palabra de caballero por un atado de cosas sin valor. Sin contar con que las cosas que encontrará en la casa de mis suegros son tanto mejores y más caras que las mías, que sería una estupidez perder tiempo (y espacio en el auto) con baratijas en lugar de abocarse a las cosas caras y de calidad.
__ En eso tiene razón. Bueno... parece que vamos a hacer negocios juntos usted y nosotros (pero queda bien clarito que las fotos me las llevo, eh!). Chin chin: por la nueva empresa.
__ Negocios no. Un negocio. Debut y despedida. No me atrae encontrarme a tomar cerveza con los que aprovechan mi ausencia para meterse en mi casa y desplumarme. ¡Nada personal, eh!
__ Comprendo. Toco y me voy, como si dijéramos.
__ Exacto. ¿Aceptado, entonces?
__ Aceptado, entonces.
__ Bien, tome nota. La dirección es: Juramento 2324.
__ Mire que si es una broma volvemos y ya sabe...
__ Descuide. Dígame, ¿rompieron mucho la puerta de mi casa?
__ Nada. Ingresamos por la ventana de la cocina que estaba mal cerrada.
__ Perfecto. Eso sí, le ruego que, antes de salir, se asegure que esta vez quede bien cerrada. Ah, algo más: y espero que no lo tome como un abuso de mi parte: antes de irse enciendan la luz del hall y dejen encendida también la luz del living o de la cocina.
__ Entiendo. Para dar la impresión de que hay alguien y no entren los ladrones...
__ Seguro.
__ Si quiere puedo dejar también el televisor encendido. Eso crea «clima», ¿capta?
__ También.
__ ¿Entonces lo de dejarles las fotos de la bañadera pegadas en el espejo del baño de sus suegros queda sin efecto?
__ ¡Ja! Bueno, caballero, fue un gusto.
__ Lo mismo digo, muchacho. Quien le dice que algún día no se haga un amigo casual. Ya sabe, en la cola para pagar impuestos o viajando en el tren. Y terminen compartiendo un café, riendo como grandes amigos. Y quizás, aunque usted nunca lo sepa, ese nuevo amigo sea yo.
__ Me gustaría... Honestamente me gustaría. Eso sí, si volvemos a encontrarnos, como usted dice, me gustaría pedirle algo...
__ ¿Un abrazo fraterno?
__ ¡Mis fotos! ¡Ja! Bueno, le repito que fue un gusto. Un verdadero gusto.
__ Lo mismo digo, hijo. Hasta siempre. Y recuerde: diviértase más. La vida es corta.
__ Lo pensaré. Ah, y, por favor, cierre la canilla de la pileta de la cocina.


Cuando la novia y los suegros de Guillermo regresan de la costa y se enteran que les desvalijaron la casa y se llevaron todo en su propio auto, Soubelet, con cara de compungido, aprovecha para venderles un carísimo seguro contra robos, que siempre conviene.

Texto agregado el 25-02-2008, y leído por 33 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2008-03-14 18:13:51 excelentísimo! Sintoma
2008-02-26 05:59:49 Amigo Soubelet: Vas de lo bueno a lo excelso. Tal parece que me has vendido un seguro contra el tedio. Mis 5* de costumbre. aprendi zdecuentero
2008-02-26 01:39:43 divertida historia, jejjeje juaniramirez< /a>
 
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