«EL SHOW DE LOS DEPRAVADOS»
DEGENERADO INVITADO:
GUILLERMO SOUBELET
Interior. Estudio de televisión.
Una tribuna enorme __ que ocupa tres lados del estudio rectangular __ absolutamente completa de un público muy bullicioso. Se encienden las poderosas luces del escenario y, cuando estalla la cortina musical del programa, la cámara enfoca a Timmi Durán, el famoso animador, descendiendo por una escalera. Se enciende el cartel luminoso de «APLAUSOS» y el público aplaude y grita ensordecedoramente. Llueve papel picado (como en los programas de TELEFE). Timmi Durán está muy __ demasiado __ bronceado y sus dientes son __ demasiado __ blanquísimos (la firma donde toma cama solar y el dentista que le puso las fundas a sus dientes figurarán al final del programa entre los anunciantes). Durán es muy buen mozo y muy desenvuelto. Inmediatamente plin ataca con su sonrisa de hombre triunfador. Las jóvenes gritan desde la tribuna. Durán sonríe, les guiña un ojo y les dispara con un dedo. Más gritos femeninos y más aplausos.
La cámara enfoca un primer plano de Timmi Durán :
__ ¡Ja! Gracias. Muchas pero muchas gracias. Gracias. En serio. Gracias __ dispara con el dedo al público a la vez que guiña el ojo, cancherito __ Mi cordial bienvenida, como cada domingo, a «El Show de los Depravado» __ ahora se halla parado en el centro del estudio y a sus lados hay dos paneles en los que ya se encuentran ubicadas dos familias, cada una compuesta por papá, mamá y dos hijos, adolescentes cada una (un chico y una chica por cada familia).
__ ¡Amigos, ustedes conocen el juego: tenemos con nosotros a dos encantadoras familias que competirán para ver quien descubre la perversión secreta de nuestro invitado de esta noche! ¡Un aplauso para la familia Gómez! __ el público estalla en aplausos. La cámara enfoca a los Gómez, que ríen y saludan a la cámara __ ¡Ahora un fuerte aplauso para la familia Cagliani! __ el público aplaude y la cámara enfoca a los Cagliani, que saludan como los boxeadores, levantando los brazos por sobre el hombro izquierdo con las manos tomadas entre sí__ .
__ Pero antes de dar comienzo al juego la producción de «El Show de los Depravados» tiene una sorpresa para dos de ustedes. Como todos ustedes saben, hoy en día es frecuente que en los programas de concursos televisivos se sorprenda a los participantes con algún video de algún pariente o amigo que los saluda o les hacen el aguante desde sus casas. Bueno, la primera de las sorpresas es para Jorge, el jefe de familia de la familia Gómez. Las imágenes, por favor, señor director:
Aparece la imagen congelada de un bar con un grupo de tipos sentados alrededor de una mesa tomando cervezas. Es obvio que están bastante entonados.
__ ¡¿Qué nos decís de la sorpresa, Jorge?! __ estalla Timmi Durán, eufórico __ ¡Esos que ves son tus compañeros del secundario! ¿Estás emocionado? __ pero Jorge no parece emocionado. Más bien parece aterrado. Entonces el video de los amigotes de juventud del participante cobra vida:
__ «¡El Jorge siempre fue un pelotudo con las minas! __ exclama uno de los tipos mirando a cámara __ Me acuerdo que una vez fuimos a debutar con una loca que nos cobraba poco y pasábamos de a uno. Sale uno y entra el que sigue. Claro, todos queríamos pasar primero, porque nos daba asquito meterla ahí después que hubieran pasado los demás. No sé si me entiende. Al Jorge lo dejamos al último de todos. ¡Y sabe qué hicimos? ¡En lugar de esperarlo nos fuimos a la mierda y tuvo que pagar él solito! ¡Jua! ¡Mire si era pelotudo! Encima después nos enteramos que no se le paró. Y también me acuerdo que en Bariloche, en el viaje de fin de curso, a él le tocó dormir en la misma habitación que un profesor de matemáticas que viajó con nosotros. ¡Y se corrió la voz de que el profe se lo empomaba todas las noches al Jorge! ¡Jajajaja! ¿Todavía te arde el culo, Jorgito? ¡Suerte Jorge!» __ el público ríe y aplaude.
__ Pero qué lindos recuerdos… __ dice Timmi Durán __ ¿Quién pudiera volver a los diecisiete, eh, Jorge? ¡Qué emoción reencontrarse con los viejos amigos, no? __ los hijos de Jorge se matan de risa de su padre y éste los mira con furia, como para hacerlos callarse.
__ ¡Y ahora nuestra próxima sorpresa, esta vez para Elena Cagliani, de la familia número dos! __ Exclama Timmi. Elena intenta sonreír, pero es obvio que está aterrada __ Las imágenes para Elena, por favor, señor director __ pide el animador. Aparece la imagen congelada de un grupo de cinco tipos sentados en el banco de una plaza. Uno tiene puesta la camiseta de Boca.
__ ¡¿Qué nos decís de la sorpresa, Elena?! __ exclama Timmi Durán, radiante __ ¿No los reconocés? ¡Son tus vecinos del barrio de cuando estabas en el secundario! __ Elena se tapa la cara con las manos.
__ «¿¡Elenita va a concursar a ese programa para degenerados?! __ exclama uno de los tipos __ ¡Gana seguro! ¡A eso no le gana nadie! ¡Siempre fue más puta que las gallinas! Acá en el barrio casi todos debutamos con ella. De los que estamos acá, todos. Para que se dé una idea: ¡Ninguno de nosotros le había visto la cara Dios y ella ya había tragado kilómetros de pija! Mire allá, ahí donde está esa pizzería antes había un terreno baldío. ¡En las noches de verano se oían los gritos de la Elenita cuando le estaban rompiendo el culo entre los yuyos! Gran piba, la Elenita. ¡Suerte, Elena! ¡Ojalá ganes!» __ el público rompe en aplausos. Elena mira para otro lado.
En el centro del estudio, entre ambos paneles, hay dos banquetas altas, una junto a la otra. Durán toma asiento en una e invita al participante de esa noche a que ocupe la otra:
__ Después de este momento emotivo del programa vamos a dar comienzo al juego de esta noche y a presentar a nuestro invitado de hoy: Señor… ¡Jorge Marengo! ¿Por favor, señor Marengo, quiere sentarse en la banqueta de los invitados si es tan amable? __ el público aplaude y la cámara enfoca a un hombrecito de aspecto tímido, con aspecto de bibliotecario, de uno sesenta años, pelado, de bigotitos, vistiendo un traje marrón, que se acerca, temeroso. Durán, efusivo y resuelto, le estrecha la mano __ ¡Señor Marengo, es un placer tenerlo con nosotros...
__ Gracias __ llueven papelitos, el público aplaude y grita. La orquesta recibe al participante con un «¡¡¡Da Daaaaaaa!!!»
__ ... en El Show de los Depravados! Naturalmente ya conoce las reglas del programa.
__ Sí, claro, señor Dur...
__ ¡Por supuesto que sí! __ lo interrumpe Durán __ Los participantes de ambas familias le irán haciendo preguntas a las que usted responderá solamente con «sí» o «no». Hasta que alguno de los concursantes logre adivinar su perversión secreta. Cada «sí» que usted responda será un punto a favor del equipo de quien formuló la pregunta. Cada «no» que usted responda será un punto para la otra familia que continuará preguntando a continuación. Cada punto equivale a mil pesos. Si ninguna de las familias participantes logra acertar su perversión secreta __ el público ríe y silba __ el ganador es usted y se llevará la suma acumulada. ¿Está claro? __ pregunta el animador mirando a las familias, que asienten con las cabezas __ Ahora, señor Marenco, le ruego que escriba en esta hoja su perversión secreta __ le entrega una hoja amarilla y el hombre escribe, de espaldas a cámara. Luego le devuelve la hoja a Durán quien lo lee, levanta las cejas con expresión de asombro, silva, como exclamando «¡A la pelota!» e introduce la hoja en un sobre con el vistoso membrete del programa, lo cierra y lo deja sobre un escritorio, a la vista de todos __ ¡¿Qué dirá, eh?!? ¡Ja ja! Bien, comenzaremos con la familia número uno, los… __ lee __ Gómez. A ver, Alicia, si es tan amable:
Primer plano a la concursante, que se frota las manos, nerviosa.
__ Gracias, Timmi. Señor Marengo, ¿es la suya una de esas tan agradables perversiones para las cuales son necesarios... mmm... látigos y sogas? __ los hijos de Alicia ríen, se codean y mueven las cejas, cómplices. El público aplaude y ríe.
__ No.
__ ¡Y es un punto para la familia número dos! __ exclama Timmi. Alicia mira a la cámara y hace un gesto como de nena que hace pucheritos. Risas. Timmi mira a cámara y dice, ahora serio:
__ ¿Quién de nosotros no se ha contagiado alguna porquería por no cuidarse, por meterla «sin ponchito»? Ya se sabe: a la hora de meterla (o recibirla, je je) no hay tiempo para correr al quiosquito o a la farmacia de la esquina. Por eso, hágame caso señora; hágame caso señor: haga como yo, que siempre llevo conmigo mi cajita de preservativos «¡Minga!» «Preservativos… «Minga»... y ¡minga de pasar pensión por alimentos!» Bueno, amigos, luego de esta promoción de nuestros anunciantes pasemos ahora a la familia número dos. A ver Elena si tiene más suerte que Alicia __ invita Durán:
__ Gracias Timmi. Señor, Marengo, su perversión... ¿es algo que se hace, ya sabe, «con la mano»? __ el público estalla en carcajadas. Timmi y Marengo también.
__ Ja Ja __ ríe, Marengo __ No, no. Ja ja. No. Eso también es divertido, sí. Pero se trata de otra cosa.
__ ¡Y es un «No» y un punto para la familia número uno! ¡Empate! __ exclama Timmi __ Veamos si los varones tienen más suerte. A ver, Jorge:
__ Gracias, Timmi. Señor Marengo, buenas noches. Mmmm... ¿para satisfacer su perversión secreta...
__ Sí.
__ ... es necesaria… la compañía de una gallina o una oveja? __ el público aplaude y estalla en carcajadas. La cámara enfoca a Timmi y a Marengo que ríen.
Primer plano a Marengo:
__ ¡Uy, noooooo! Estaría bueno, sí. No le niego que eso es una tentación para cualquiera. Pero se trata de otra cosa.
__ ¡Y es otro punto para la familia número dos! Y llegó el turno de los hijos. A ver la joven Patricia:
__ Gracias, Timmi. Señor Marengo, voy a arriesgarme: ¿le gusta violar a niñas o niños menores de edad? __ pregunta la muchacha mientras realiza con los dedos el típico gesto de hacer un aro con los dedos índice y pulgar de una mano y meter y sacar repetidamente el dedo índice de la otra mano por ese aro, a la vez que mueve las cejas __.
__ No. Bueno, no es que no me guste, naturalmente. Lo he hecho y lo he disfrutado mucho, por supuesto. Pero ya no. Ahora mi perversión predilecta, por la cual estamos concursando aquí, es otra.
__ ¡O sea que es otro «no» para la familia dos y otro punto para la familia uno! A ver Marcelo. Ésta es la última pregunta. Si no acertás es un empate y pasarán a «La Rueda de Las Prendas». Adelante, Marcelo. Pero antes... __ mira a cámara __ « ¿Porqué padecer de ese dolor tan incómodo, tan humillante, si podemos usar una buena vaselina que simplifique las cosas? ¡Es mentira «que duele un poquito al principio y después es todo lindo»! Por eso te digo: «seguí mi consejo y embadurnate el tujes con Vaselina «De un zaque». Vaselina «De un zaque» y... ¡ni la sentí, papito!» Bueno, Marcelito, ¿listo para preguntar? Acordate que si no acertás es un empate y pasarán a la temible «La Rueda de Las Prendas».
La cámara enfoca a un muchacho de unos quince años.
__ Sí, gracias, Timmi. Veamos... Señor Marengo...
__ ¡Cuanta responsabilidad, Marcelo! __ exclama Timmi __ ¿Tenés una idea?
__ Estoy entre dos cosas. Para mí... o usa lencería femenina o le gusta hacerlo con muñecas inflables.
__ ¡¿Y a quién no?! __ exclama el conductor __ Pues deberás decidirte por una y jugarte.
__ Bueno... Está bien, me juego: Le gusta… le gusta… ¡Le gusta usar lencería femenina!
__ ¡No responda! __ ordena el conductor al señor Marengo __ Dejemos un momento en suspenso si la familia de Marcelito ha ganado o si pasan todos a la «Rueda de las Prendas». Antes de develar esta incógnita yo les pregunto (Timmi mira a cámara):
__ «Seamos honestos. ¿Quién de nosotros, amigos, no se ha probado la ropa de nuestra esposa cuando estamos solos en casa? ¿Quién no se ha probado las bombachas o los vestidos frente al espejo del baño, eh, picarones? Todos, por supuesto. Sin embargo, nunca nos podemos calzar esos hermosos zapatitos de taco alto. ¡Siempre nos quedan chicos! Por eso, amigo fetichista, Zapatería «El Travesti Nauseabundo»: los zapatitos más coquetos hasta el número cuarenta y cinco. Zapatería... ¡«El Travesti Nauseabundo»!» Bueno, señor Marengo, acá el joven Marcelo opina que usted tiene cara de usar lencería femenina. ¿Es eso cierto?__ la orquesta hace sonar un redoble de suspenso:
__ No __ los concursantes de la familia de Marcelo y el público lanzan un «¡Ohhhh!» de desaliento __ Mi perversión predilecta es… __ la orquesta aumenta el volumen del redoble de suspenso __ violar enanos de circo.
__ ¡¡Violar enanos de circo!! ¡Miren que era fácil! ¡¿Cómo no se dieron cuenta?!
__ ¡Era lo que yo iba a decir! __ exclama Patricia, dándose un golpe en la frente __ .
__ ¡Error! ¡Y es un empate, lo que significa que deberán pasar a laaaaaaa… ¡¡¡¡¡«Rueda de las Prendas»!!!! __ estalla Timmi, eufórico. El público ríe y aplaude __ ¡Tan fácil y no se les ocurrió! ¡Si alcanzaba con verlo para darse cuenta! Me extraña, chicos… ¿Cómo van a pensar que un caballero como el señor Marengo va a usar lencería femenina? __ Ahora pido un fuerte aplauso para nuestro escribano, el señor García Quiroga, ¡fuerte ese aplauso! __ El público aplaude, ovaciona y ríe. Aparece un hombre alto, canoso, engominado para atrás, de traje oscuro, que se acerca a Timmi y al señor Marengo. Acto seguido abre el sobre, asiente con la cabeza y muestra a cámara el papel donde, escrito con la letra vacilante del señor Marengo, dice: « Mi perversión predilecta es: violar enanos de circo»
__ ¡Felicitaciones, señor Marengo __ grita Durán __ ¡Acaba de ganar el pozo acumulado! Lo felicito. Aquí el escribano García Quiroga le hará entrega del vale. Un gusto haberlo conocido. ¡Y despedimos al señor Marengo con un fuerte aplauso! __ grita Durán al público y éste estalla en aplausos __ ¡Hasta la vista señor Marengo! ¡Un saludo a los enanos!
Marengo y García Quiroga desaparecen tras las cámaras e ingresan dos «secretarias» (dos hembras impresionantemente altas y sexy, una rubia y otra de melena negra, ambas vestidas con corset negros, portaligas, medias caladas y botas negras altas hasta la rodilla) y acompañan a cada familia hasta «La Rueda de las Prendas». Una enorme rueda en la que figuran distintas prendas a las que deberán someterse los participantes.
__ ¡Ja ja! Bueno, bueno __ dice Timmi __ Ya todos conocen el mecanismo de la temible «Rueda de las Prendas». Esto es solo para verdaderos valientes. Les aseguro que no quisiera estar en sus lugares. Cada uno, por turnos, hará girar la rueda y luego deberá cumplir en cámara la prenda que indique la rueda al detenerse. ¡Veamos qué les depara la suerte! Les recuerdo que deberán esforzarse pues en este caso es el público aquí presente quien determina, mediante los aplausos, a los participantes que considera que han cumplido las prendas con más convicción y entusiasmo. ¿Alguna pregunta antes de da comienzo?
__ Yo quisiera saber... ¿está permitido rehusarse a cumplir alguna de las prendas?
__ Definitivamente no, Alicia. No existen las excepciones. En caso de que alguno de los participantes se niegue a realizar la depravación que le haya tocado en la rueda, como el señor paralítico de la semana pasada que le tocó en suerte «Ser sometido analmente en cámara por toda la tribuna» y no se animó, inmediatamente su equipo queda descalificado y la otra familia gana el concurso. ¿Alguna otra duda? __ todos niegan con las cabezas con expresiones preocupadas. A un costado del estudio hay un exhibidor en el que se ven muñecas inflables, consoladores inmensos, alarmantes prótesis peneanas y toda una variedad de los artículos que pueden conseguirse en un sex shop. Incluso, atada a una argolla, hay una oveja desinformada del futuro que podría tocarle en suerte. Un poco más alejado hay un burro.
__ Entonces, amigos, daremos comienzo. Hoy iniciamos por los Gómez. Así que ahora lo haremos con los Cagliani. Elena, ¿sería tan amable de acercarse y hacer girar la «Rueda de las Prendas»? __ la mujer se pone de pie y camina hacia la «Rueda de las Prendas» acompañada por la «secretaria» rubia, comparada con quien la participante parece una enana. La mujer traga saliva, se persigna, mira a cámara y hace girar la «Rueda de las Prendas». Ésta gira y gira y todos los participantes tienen la mirada clavada en la pestaña que decidirá donde quede detenida la temible rueda. El estudio está en completo silencio. Incluso el enorme público que compone la platea guarda un respetuoso silencio, como el que precede a una ejecución. Nadie habla. Nadie respira. Finalmente la rueda se detiene. La cámara hace un primerísimo primer plano del casillero favorecido, plano que es ampliado en enormes pantallas ubicadas aquí y allá por todo el estudio y reproducidas en los miles y miles de televisores de la audiencia:
__ «Los cuatro varones, padres e hijos, violarán en cámara a Timmi Durán»
|