La tristeza del arbol
que abatido por un rayo
muere lentamente,
habita hoy en mí...
Nada existe en este mundo,
que de nuevo la savia haga latir...
Ninguna alegría posible
revive este corazón,
pues como al sol en la tarde...
su negra noche le llegó.
¡ No hay luz!...de mi se aleja ya...
y me cubre la profunda oscuridad,
enredado entre las ramas del olvido...
este arbol intuye su final.
Tristes días...amarga sequedad !!...
silencioso dolor que el destino dá,
tierra yerma es mi lecho, soledad...
se marcho la vida, y no volverá....
(AGUADEROCIO)
|