Se me hace muy difícil, Amor,
contar tus idas y venidas,
deseo tenerte en mis brazos
para que tus besos duren tres miradas,
y tu mirada se eternice cien latidos;
quiero, deseo, anhelo marcar el tiempo de Amor
con tus caricias,
caricia de la sien al talón, dos días,
con parada y reposta en el pozo de mis deseos...
No sé desde cuando te conozco,
aunque en realidad miento,
hace ya mil besos, tres mil caricias,
novecientos setenta y tres susurros
y treinta mordidas de oreja...
Y el reloj del Amor sigue marcando
y que no se pare por culpa de la distancia,
para ello conozco un excelente relojero del Amor
capaz de ponernos en hora con sólo una docena de flores
y un coito a ras del mar.
|