Que vuelvan los lentos
Ya pasaron muchos años en donde esperábamos los lentos.Los lentos en ingles o los de nuestro rock nacional, esos lentos que nos podían hacer safar de una noche para al olvido en la mas recordada. Ya habíamos rebotado 14 veces pero no importaba, los lentos era como que teníamos nuevas vidas, recobrábamos la esperanza, era buscar entre la oscuridad una sonrisa, tratar de cruzar una mirada, hacernos de peinar justo cuando nos estén mirando, era poder decirle a tu amiga que estaba bueno que te cuente cosas pero que te gustaba ella, o aquella que no conocías decirle en movimientos suaves como si estuviéramos en una jalea blanda, que estabas hasta las manos con ella y que toda la semana habías esperado los lentos, que no te animabas pero si te ponían de fondo a In my dreams o conociéndote de banana te animabas. Por que la vida era ese momento, por que ya se terminaba todo. Y si eran las primeras fiestas podía venir la madre del/a dueño/a de casa y prender la luz, o la mala suerte de que los padres la vinieran a buscar. Entonces tomabas coraje, respiraba y te ibas como un soldado a la guerra. Allí estaba ella con su peinado banana, que tan linda la veías, soquetes blancos, vestida peor que nunca pero te gustaba. Y vos con jopo y camisolas, caminando medio jorobado creyéndote el canchero. Y era ella y vos, nada mas existía, y en ese camino lunar que te separaba tosías en silencio para que la voz te salga bien, y así decir el tan horrible “queres bailar ” con cara de angelito malhechor, apurabas el paso no vaya ser cosa que alguien se anticipe, si te decia que si era como gritar un gol en silencio, pero si te decia que no, era no mirar a tus amigos por que seguro se estaban riendo, y esperar, esperar otra fiesta, otros lentos, pero si eras testarudo y mal perdedor insistía con otra, para mi solo cabía bailar lento con una sola chica, si perdía ahí era bancársela. Si te decia que si, la tomabas con delicadeza, que tus movimientos de torpe adolescente no se inquieten hormonalmente. La mirabas entre esa tiniebla londinense, si había una bola de estrella su cara se veía delicadamente iluminada, si solo había un foco de una galería allá lejitos no la veías, era tu movimiento y el suyo, una lucha constante y sin tregua de ganar terreno, era la habilidad de presionarla sin que lo sienta, esperar que ceda, una rodilla, la mejilla, si ya estaba todo dicho. Pero también te frenaban poniéndote los codos, ahí te marcaban limites. En un baile de colegio o en un garaje, en donde sean los lentos fueron nuestros aliados, por eso hay que decir para las nuevas generaciones huérfanas de estos acordes tenues y amigables, chicos que vuelvan los lentos.
pd ; De esta campaña publicitaria surgió lo que escribí. Apaga la luz... que quiero chapar jaja, saludos.
www.quevuelvanloslentos.com
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