Noche de plenilunio.
( Reposición )
Noche de plenilunio,
abrazo florido de enredadera
que danza y se mece
en la vorágine de la nostalgia.
Un frondoso sauce oscila soberbio
con la cálida brisa,
oscuro centinela
que oculta el amor y la ausencia,
su tronco cobija
una sombra tradicional,
poncho, sombrero y caballo
quietud de siluetas,
cautivas de cerros cordilleranos.
Aromas de hierba fresca
recrean la plenitud,
se escucha un monótono sonido,
grillos ajenos a su mágico entorno,
en su nocturno canto de amor.
A la berma del camino
un rancho de barro y paja
rodeado de frondosa y desafiante arboleda,
testigo de noches de estrellas,
de luna dorada.
Dentro del rancho, ponche y fogón,
descanso de la jornada,
sueños que ya partieron,
sueños que vendrán.
La luna avanza con ligera frescura,
por cortos trechos
la acompañan blanquecinas y alargadas nubes.
El ladrido de un perro,
los grillos y el lamento de un estero
dan movimiento a la sombra estática y delineada
que bajo el sauce, siente y vive,
su tiempo, sus horas.
Arpegio de guitarra profundo,
punteo locuaz y melodioso
comienzan a formar parte del concierto
bajo la luna que brilla,
que corre, que juega.
Una voz se introduce a éste cofre de resonancia,
comienza a cantar
silueta de manta, sombrero y caballo,
voz que rompe
las entrañas mismas del sentimiento
en la distancia del dolor.
" Yo no canto por ti
le canto a la luna
y me dice al pasar
no la esperes más, no la esperes más.
Yo no canto por ti
le canto a la luna
y me dice al pasar
yo canto para ti, yo canto para ti. "
Ignacia.
02 – 03 – 2008.
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