La cita era anteayer. Llegamos tarde,
y no es tu culpa, como no lo es mía.
Un absurdo reloj de utilería
mezcló los tiempos...y esta hoguera arde.
¡Ay, como duele, amor! Nos duele tanto.
Desesperadamente. Sin consuelo.
Un gran amor crucificado en duelo
vela que vela nuestro desencanto.
Ya no ha de ser lo mágico,fecundo;
ni habrá en tus ojos cándida esperanza.
Las mezquinas razones de este mundo
son la frontera que el querer no alcanza.
Guarda el milagro del amor profundo,
cuida la cruz que entre tus senos danza. |