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Inicio / Cuenteros Locales / josef / En la Patagonia, sucede...

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En la Patagonia, sucede….

En Puerto Montt tomo un avión, me conducirá unos tres mil kilómetros al sur, a la Patagonia chilena. ¿Encontraré allí esa libertad idílica e ilimitada que en el fondo busca mi alma. Esos parajes desérticos, bellos, deshabitados; alejados de toda civilización y su imposición monetaria?

Consigo una plaza junto a la ventanilla. El viaje en avión es casi un placer para la vista. Primero descubro asombrado el campo de hielo norte, pero mi asombro no tiene límites al ver a mis pies la capa de hielo del enorme campo sur. Del cual parten glaciares tan excelsos como el Grey, el Perito moreno, etc.

Deseo estar ahí, y estaré cerca. Pero – lo desvelo ya – no llegaré a cumplir mis sueños al completo. ¿Una razón? Puerto Natales es indudablemente una población conmovedora, pero claro, estoy en época de verano y el turismo… el inapelable turismo, lo invade todo. Con lo cual Puerto Natales resulta una ciudad enclavada en un paraje precioso, pero de lo más caro de Chile. ¿Otra razón? Ella no está. ¿Suficiente? No, demasiado.

En los próximos días veré montañas alucinantes por las que tendré que pagar; glaciares increíbles que desaparecerán y hoy echarles un vistazo cuesta casi como pagar cinco mil helados de limón; ríos de belleza casi selvática, impagable, por los cuales pagué por recorrer sus riberas… ¡Nada que hacer! Chile está como mi pobre España; conquistado por el materialismo acalorado, que mutila todo de raíz de forma salvaje. Los anglosajones, dueños del mundo, poseen dinero a raudales; por ser atendidos pagan cantidades que luego también nos hacen pagar a nosotros, otra clase de turismo que sufrimos las consecuencias de convivir con los florecientes. Debido a este problema, el chileno medio y no digamos el pobre, no puede ni podrán ver más que fotografías del sur de su país. ¿Y la humildad de la población natalina o natal, dónde queda, cuando todos sus habitantes se pelean como buitres por cazar al turista para enriquecerse? Sí, me alegro por ellos y por su fortuna. Pero de seguir así es… ¿ilimitada? Lo dudo.
Esto es lo que vi; tal vez hubiera más. Y lo había. Terrenos extensos, sin casas, sin hogares, bellos, preciosos, de una belleza desoladora; una vez habitados por indígenas hoy exterminados. Los terrenos a los que llegaron los españoles. ¿La culpa de esto la tuvieron nuestros/mis, antepasados? No lo sé, solo recordaré lo siguiente, tomen nota:

Durante los actos de conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, se cuestionó y se condenó a España, ¡con razón! por su violenta conquista y posterior dominación que destruyó culturas, imponiendo un nuevo orden y una nueva religión a sangre y fuego.
Pero, curiosamente, tampoco se condenaron las matanzas y el exterminio o explotación de pueblos indígenas enteros, a partir de la Independencia de las nuevas Repúblicas Iberoamericanas. Quienes, con variantes de grados, continuaron las peores costumbres del régimen español, a pesar del ropaje republicano y democrático de los nuevos estados.
Así pues alacalufes, yaganes, kawéskar, onas o selkam, fueron exterminados. Y donde antes reinaban – sus territorios patagónicos y fueguinos – hoy sólo quedan… ovejas, ñandúes, zorrillas, y algún zorro intrépido.

Me gustaron mucho Las Torres del Paine; majestuosas, imponentes, ya conquistadas. Me agradó que se hagan esfuerzos por mantener todo eso, pero tal como ocurre en la España mediterránea, por más empuje que se le de, al final la fiebre monetaria, acabará barriéndolo todo.
De hecho, ya van a por ello, pues unos cientos de kilómetros al norte, en la región de Aysen, para empapelar la crisis energética, nuestra gran hidroeléctrica Endesa, pretende represar y ahogar para siempre extensos y preciosos valles, tal como sucedió aquí con el dictador Francisco Franco durante las décadas de los años cuarenta y cincuenta.

Espero que en los próximos años la situación que yo he visto crecer, varíe. ¿Cómo se hará? Está en manos de los políticos. Quienes por cierto, hasta ahora (en todo el mundo) sólo han demostrado su torpeza, escaso tacto y percepción, para amasar otra cosa que no sean fortunas. En manos de ellos estará “moldear” el futuro de la Patagonia chilena. Sigue siendo una tierra muy hermosa. Todavía hay tiempo, pero se acaba. A mí se me acabó el viaje y volví recordando las torres del Paine cuando todavía eran de los ancestros indígenas; recordando el temor con el cual contemplarían y “adorarían” glaciares tan vastos como el Perito Moreno o el Grey…; recordando sus fiordos y todas esas bellezas que nuestro mundo materialista está destruyendo. ¿Merece la pena ya ver unas cataratas del Iguazú pobladas de gente? Para mí resulta casi como viajar a los polos sin hielo. Pero no… Yo sólo deseo que esos lugares que pertenecen ya al patrimonio mundial sean libres y estén financiados, por poner un ejemplo, por el FMI (Fondo Monetario Internacional). ¿Tal vez así en lugar de ser sobre explotados serían atendidos de verdad? La idea, por supuesto, es una utopía, ya que el FMI no financia nada que no sean explotaciones, misiones a la luna, y sólo Dios sabe a dónde carajo va a parar esa inmensa cantidad de dinero. Al fin y al cabo, no es más que metal de la tierra y papel de los árboles… ¿no? Lo cual también está amenazado.

Volveré al sur. A esa parte que me falta; porque hay más lugares me consta, y sé que quizá todavía… Tal vez… Un saludo.

José Fernández del Vallado. Marzo 2008.

Texto agregado el 06-03-2008, y leído por 175 visitantes. (20 votos)


Lectores Opinan
2008-05-21 02:51:11 Felicitaciones por llegar hasta ese majestuso y maravilloso lugar del mundo. No comparto en su totalidad el contenido de tu texto, pero prevalece el que hayas llegado hasta nuestra Patagonia Aspacia
2008-03-24 10:52:08 Imposible mejor combinación y en tan perfectas dosis , de descripciones, historia, sensaciones personales... comparto tus ideas; muy agradable lectura.+++++ bassiliko
2008-03-24 03:02:32 Preciosa descripción y reflexión sobre este cono sur de nuestra América. Sólo me gustaría aportar algo respecto de las poblaciones originarias. Si bien han desaparecido como razas puras, perduran en la etnia mestiza que caracteriza a toda América. Es cierto que es menor que en otros lugares, por ejemplo, Guatemala, México; no obstante, hay en nuestra conformación racial un ingrediente originario innegable. Felicitaciones, 5* sara_eliana
2008-03-20 01:54:32 No sólo es una saludable reflexión la tuya, sino que el texto resulta también entretenido por las precisas descripciones. Un texto necesario. Gracias por eso. estephario
2008-03-11 20:48:44 No solamente ves la belleza de los lugares que recorrés sino también lo que se palpa y creo amigo mío que no es solamente en Chile, en todo el mundo se comercia de una manera increíblemente voraz con las bellezas naturales. Lamentablemente eso hace que el ciudadano medio entre el cual me incluyo, no pueda muchas veces cumplir sus sueños de conocer éste o aquél lugar. en cuanto a la desapareción de la población indígena, creo como vos que tanto es culpable la colonización como los siguientes gobiernos ya democráticos, aquí fue tremenda la Campaña al Desierto y muchas otras con la simple y única finalidad de exterminar "indios" y apropiarse de sus tierras para los políticos y terratenientes de la época. Muy buen escrito con todo lo que hace falta. Besos y estrellas. Magda gmmagdalena
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