Una vez leí una fábula hindú sobre un cocodrilo que acechaba todos los días a un coyote que merodeaba un río en busca de peces (bueno, que más, ni modo que buscara al cocodrilo). El coyote siempre lograba escabullirlo así que el cocodrilo enfureció y decidió ir hasta la madriguera del coyote para esperarlo y comérselo. (qué más, ni modo que para jugar canicas).
El coyote se dio cuenta a tiempo e hizo una fogata (es una fábula) (creo que de hecho los coyotes sí lo pueden hacer) (corríjanme si no) en la entrada de su madriguera, y así el cocodrilo no pudo salir, muriendo a causa del humo y el fuego.
La moraleja de esta historia remite básicamente al refrán: “Zapatero a tus zapatos”, es decir, que cuando nos salimos del área que dominamos para atrevernos a realizar cosas que desconocemos, muchas veces se arriesga demasiado. El cocodrilo era el rey del río, ése era su medio. Al salir de él, entró en el terreno del coyote y entonces sus habilidades naturales le sirvieron para muy poco.
Esto no significa que debemos conformarnos y dejar de ser ambiciosos y valientes, simplemente debemos aprender a reconocer que algunas ocasiones no tenemos el talento ni las aptitudes naturales para sobresalir en determinadas actividades, y por tanto, debemos enfocarnos en realizar sólo aquéllas para las cuales podemos servir más a nosotros mismos y a los demás. Debemos concentrar nuestros esfuerzos y motivaciones en realizar sólo aquello que nos gusta, que sea provechoso y que pueda explotar al máximo nuestro verdadero talento y capacidad. Sólo así lograremos ser seres humanos auténticamente útiles y felices.
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