Amargo
En un venenoso animal me convierto cuando demonios de verdes escamas anidan en mi alma. Amargo… amargo y espeso repto en medio del corazón tragándome la luz que emana.
Venenoso… lento y ciego ente, sin alas, sin rostro, que quiere devorar la niña de tus ojos.
Acechante, como todo animal de caza, sin aullarle a la noche, sin hacer más ruido que el de las garras sobre la tierra húmeda de tu ser.
Pero se oculta la luna y en esa sombra prefiero diluirme en espiral hasta alcanzar el azul marino de la noche, todo… todo antes de morderte, sofoco el deseo de la boca y amarro mis pensamientos tortuosos al silencio.
Sombra Azul
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