Del Reto:
El testamento
Personajes:
Evaristo Tabares: (el heredero)
Jacinta: (esposa de Evaristo)
Antonio Cabrales: (el Licenciado)
(Evaristo está sentado a la mesa bajo un alerón del rancho. A pocos pasos el fogón donde la pava, para el mate, se calienta sobre una parrilla puesta sobre los leños. En la misma parrilla una sartén con aceite y grasa caliente donde se fríen las tortas fritas.)
Evaristo: ¡Pasame el mate Jacinta!
(Jacinta se lo pasa…)
Evaristo: ¡Pero cebalo, ponele agua canejo!
Jacinta: ¿Querís torta frita? (pregunta alcanzándole una con la mano y coje el mate)
Evaristo: Eso ni se pregunta. ¡Ummm… cranch… cruch…!
Jacinta: ¡AYYYYYYYYYYYYY… SOLTAMEEEEEEE… SOLTAMEEEEEEE…!
Evaristo: ¿Pero qué jué? ¿Qué tanto grito?
Jacinta: Tenís que usar lentes Evaristo, me mordiste la mano.
(En ese momento miran llegar en sulky un “trajeao” con sombrero.)
El licenciado: ¡Bueeeeenas! Don Evaristo, soy el licenciado Cabrales y vengo a leerles el testamento de su padre, que en paz descanse.
Evaristo: ¿Pero cuál testamento si mi tata no sabía ni leer ni escribir?
El licenciado: No sabía, claro, pero nosotros redactamos su última voluntad y él firmó.
Evaristo: Güeno, siendo ansí leé nomás...
El licenciado: ¡Ejem... Ejem...! Yo, Anibal Tabares, cédula de identidad... bla... bla... bla... dejo la estancia “El apero” a mi amigo Antonio Cabrales con todos los animales, alambradas, rancho y aguadas... bla... bla... bla...
Evaristo: ¿DIJO ESO? ¿NO ME DEJÓ NADA?
Jacinta: ¡Ah jué perra con el viejo sotreta, era un disgracíao!
El licenciado: No se preocupe don Evaristo, le doy un mes para que desaloje y se puede llevar el perro.
Evaristo: ¿Puedo leer el testamento? Me quedaron dudas con eso de “bla… bla… bla…”
El licenciado: Tome, aquí tiene una copia fiel.
Jacinta: ¿Fiel?
(Luego de revisar el testamento...)
Evaristo: Mire lizenciao, todo esto sigue siendo mío.
El licenciado: ¿Cómo? Aquí está la firma...
Evaristo: Mi tata era inteligente, salió a mí, lesplico: Tatita no se llamaba Anibal Tabares, esa cédula era de mi abuelo, el tata dél, ansí que lo scrito aquí no tiene valor.
El licenciado: ¿CÓMOOOOO DICE?
Evaristo: Claro, en la joto se parecen pero yo tengo guardada la cédula dél, y su nombre era Anibal Evaristo Tabares y otro número, por supuesto.
El licenciado: ¡PERO SU PADRE ERA UN TRAMPOSO CARAJO!
Jacinta: ¡Jua...Jua... Jua...! ¿y por casa cómo estamo?
(El licenciado se levanta furioso y se dirije al sulky)
Evaristo: Vea, no se vaya ansí ¿no quiere un amargo?
Jacinta: Cómo sabís de todo Evaristo, sos un sabio estruído. (dice ella con las manos sobre el pecho como rezando y meneando la cabeza con una sonrisa dulce).
(Ya “agrandado”, Evaristo quiere hacer gala de sus conocimientos...)
Evaristo: A ver Jacinta: ¿A cuántos grados yerve el agua?
Jacinta: ¿Del mate?
Evaristo: ...Por ejemplo.
Jacinta: Ay Evaristo, di siguro no lo sé... ¿90?
Evaristo: No seas bruta, a esa temperatura yerve el ángulo reto.
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