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Inicio / Cuenteros Locales / azulada / Cuartas nupcias

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Soy rabo de lagartija. Mosca cojonera que va de aquí para allá. No paro ni un momento. Es la cuarta vez que me caso. Y quisiera que ésta fuera la última. No soy una estrella de cine. Me considero normal, un fresador mecánico que llega ajustado a final de mes, un ciudadano corriente que vota cada cuatro años. Con la única diferencia que nunca gana el partido que yo elijo.

Estoy cansado de cambiarme de cama, perfumes distintos, otro el color de las camisas, caras desconocidas en las paredes del salón, otras cortinas, fines de semana diferentes, nuevos amigos, otros cuñados, hijos que no son míos, escuchar junto a mis labios otros latidos, historias: las mismas, con personajes diversos.

Lo escondido de esta nueva mujer me lleva loco. Descubrir sus intimidades ocultas es una expectación absorbente que me tiene en vilo, me arrebata el seso. Olvidé muy pronto que con las anteriores me ocurrió lo mismo. Ese mutuo regocijo de dos enamorados que juegan al escondite, ese incitado striptease de encontrar tras el fino y traslucido encaje un sabor jamás libado.

Y es en el cenit de este juego, en la caída del telón, esos velos transparentes que me muestran la bendita locura de mi nueva mujer, cuando precisamente mi ilusión se viene abajo. Y de nuevo enfangado en una próxima conquista. Pues para mí el querer es buscar tras lo tapado lo desnudo del amor. Y cuando por fin lo encuentro, a otra cosa mariposa. Y ¿qué es lo que palpo? No quiero por cuarta vez cosechar mi frustración repetida.

Quiero sentar la cabeza, fijar mis pies en la tierra. Quiero que esta mujer sea por fin la última, o lo que es lo mismo, la primera: todas. A ver si aprendo definitivamente que tras el cuerpo de ella me aguarda el alma de todas.

Quiero ser ese olivo plantado a la vera del sendero, ver verano tras invierno como crece la luna entre mis brazos abiertos, que mis raíces se extiendan, se agranden, no perder nunca el entronque con la cepa noble que lo mantiene adherido de por vida a la oquedad de este suelo.

Texto agregado el 11-03-2008, y leído por 430 visitantes. (27 votos)


Lectores Opinan
2008-11-26 01:14:30 El problema no es la cuarta, sino la quinta?? Saludos!!! achachila
2008-05-03 23:45:18 ¡pobre tipo! Me gustó tu historia, muy amena, y con buenas imágenes. Un saludo. galadrielle
2008-04-09 17:00:11 Ciclos q se repinten, cambiando las situaciones. Si se acaba el misterio, se apaga.. Por cierto, no te sientas diferente pq el partido q eliges, nunca gane :) Saludos Heredero
2008-04-06 21:02:42 Un rabo de lagartija inquieto ¿podrá sentar la cabeza alguna vez? Interesante trabajo, te felicito. Me gustó lo conciso y directo que es.***** claraluz
2008-04-03 16:49:17 Un rabo de lagartija inquieto y que busca sentar la cabeza, umm... lo dudo, genial, mis 5* verdequetequieroverde
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