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Inicio / Cuenteros Locales / EstatuaconEpilepsia / «TORTURA EN EL COLECTIVO»

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«TORTURA EN EL COLECTIVO»

GUILLERMO SOUBELET

¡Uy, uy, uy... sube. Sube... ¡Sube! ¡Hija de puta, subió nomás! Ah, pero que conmigo no cuente, eh. ¡Minga! ¿Porqué siempre yo, eh? ¿Después de todo qué? ¿Qué soy, el hijo acaso? ¿Siempre tengo que ser el único estúpido? No señor. Así que a llorar a la gruta. Ma sí. Yo me hago el que leo el diario y listo. ¡Uy.... mirá vos qué interesante, qué esclarecedor, lo que dijo Silvia Süller! ¡Y qué inteligente el hermanito! A ver... vientos del este... desmejorando por la tarde... posibilidad de chubascos y chaparrones... ¡Dios mío, la vieja podrida viene para acá! Directo a mí, como siempre. ¡Derechito! ¡¿Pero qué tengo yo que siempre, SIEMPRE, se me pegan las viejas y las embarazadas?! Y las viejas embarazadas. Y ya la tengo acá, firme como un granadero. Pero no me tengo que dejar presionar. Tengo que pensar en otra cosa. En las cosas que tengo que hacer después, por ejemplo. Porque yo tengo muchas cosa importantes que hacer hoy. Muchas. Sí, sí, muchas, pero ya me puse nervioso y no se me ocurre ninguna mecachoendié. ¡Ay, Dios mío: ¿porqué esta tortura?! Tendría que haber bondis para jovatos. Bondis geriátricos, como si dijéramos. Y todos felices. Ahí los viejos podrían viajar de lo más contentos todos juntos. Y mientras viajan podrían charlar de las jubilaciones, de los remedios, del lumbago y de todas esas cosas que tanto les gusta. Mirá que lindo. Y también bondis para embarazadas. Eso. Y para rengos. Ah, pero eso sí, eh, ¡eso sí! tendrían prohibido... ¿qué digo prohibido? ¡recontraprohibido! subir a hinchar las pelotas a los colectivos normales. Y si suben viajan paraditos como todo el mundo, mis queridos. Nada de venir cansado del laburo y justo que conseguís un asiento se sube uno de estos hinchapelotas a joderte el viaje. Que además ni gracias te dicen. Directamente se sientan y se ponen a mirar por la ventanilla con cara de ojete, encima. Igual que cuando le cedés el asiento a una de esas que sube con el crío en brazos. No solo no te dan las gracias sino que encima te miran como reprochándote que no se lo diste antes. Además de que uno las ve que están en la parada del colectivo con el chico jugando por ahí y recién lo alzan y ponen cara de cansancio cuando se suben al bondi (sin contar con las que llevan en brazos a unos grandotes que ya podrían llevarlas ellos alzadas a las madres). Dios mío, la vieja que me clava la mirada y ya estoy transpirando como un buey. Y no solamente la vieja. ¡¡Todos me miran como diciendo dejate de hacerte el idiota y cedele el asiento a la viejita!! ¿Porqué no se lo ceden ustedes ya que son tan buenos? ¡¿Porqué no habrá algún boy scout sentadito siempre listo para la buena acción del día?! ¡Y el resto de los pasajeros que me mira me mira y me mira! Ah, porque no son solamente los viejos, eh. Noooooo. También están los otros. Los cómplices. Esos otros hijos de puta que viajan en el bondi y ni bien se te para al lado uno de estos viejos torturadores o una embarazada te empiezan a mirar como si fueras un criminal. Como me miran ahora todos. ¿Porqué no se ponen a leer o a dormir o a mirar por la ventanilla y me dejan vivir en paz? ¡Ah, pero ellos siguen muy sentaditos, eh! Y los que más me revientan son los otros, los peores: los que viajan parados. Resentidos de la felicidad ajena que les encanta que suba un viejo para enseguida gritarte bien fuerte: «Usted, maleducado, ¿no ve a la abuela? ¡Cédale el asiento quiere?!» Siempre dicen «la abuela». Basuras. Eso sí, los muy hipócritas ni bien consiguen un asiento se cambian de bando y no los despegás ni que se suba una vieja atropellada por un tren. Enseguida se hacen los dormidos y si te he visto no me acuerdo. Salvo que la vieja en cuestión sea una gitana. Nadie les cede el asiento a las gitanas ni parece que nadie esperara que uno lo hiciera. Es más, una vez le di el asiento a una y los demás me miraban como si estuviera loco. ¿La razón? Misterio. Como es un misterio dónde carajo compran las gitanas esos vestidos espantosos. Ah, pero los peores, los peores los peores, son esos matrimonios hijos de puta que suben en plan Comando. Son parejas con un bebé o con la mina bien embarazada. Y suben al bondi como si no se conocieran, por separado y ella cargando al vástago. Entonces, ponele que hay un solo lugar libre y el tipo va y se sienta lo más pancho. Vos, que no sabés que vienen juntos y que están aprovechándose de tu buena fe, le cedés el asiento a la mina y resulta que toda la familia viaja muy sentadita y el único imbécil que viaja parado sos vos. También hay una subversión de estos que son la misma mierda: suben juntos y no quedan asientos. Vos, educado, le cedés el asiento a ella. Y en eso se desocupa un asiento y el tipo, en lugar de decirte que te sentés vos (que le acabás de ceder tu asiento a su esposa) se sienta muy tranquilo y te deja parado. Encima el albóndiga (el chofer del bondi) maneja en plan bestia y la vieja que aprovecha para tirárseme encima. Deben tener una clave las viejas y los colectiveros (como los enanos y los negros, que sin decir nada se reconocen entre ellos); no sé, algún guiño o algo así, como los masones, para que ni bien sube una de estas jovatas hincha pelotas los malditos entran a manejar como marineros borrachos para obligar a la muchachada a darles el asiento. ¡Y esta vieja que sigue ahí, prendida como una garrapata! Lo mismo que los colectiveros, que te gritan a ver si le cedés el asiento a la doña, a ver si le cedés! ¡Qué fácil es hacerse los virtuosos, los caballeros andantes, cuando ellos, que yo sepa, minga de ceder el asiento! ¡¡¡¿Pero hasta dónde vieja esta vieja?!!! ¡Ya di vuelta todas las páginas del diario cuarenta veces! Y la vieja que no floja y aprovecha cada bache para tirárseme encima e incrustarme la bolsa de las compras en el brazo. Encima a mí leer en el bondi me marea y me dan ganas de vomitar y esto es una tortura. Vieja hija de puta. Encima no sé qué porquería lleva en la bolsa que tiene ese olor inmundo. Debe ser alguna inmundicia que lleva siempre a propósito para joder a los que viajamos sentados. Debe hacer años que la tiene ahí en la bolsa. Algún vómito viejo por ejemplo. O algún pañal cagado hace años. Ma sí, yo me hago el que miro por la ventanilla. Y no solo la bolsa: ¡la vieja huele como si no se hubiera lavado el culo nunca en la vida! Ya se me está acalambrando el cuello así, firme mirando para la vereda de enfrente. Tres por una tres, tres por dos seis. Tres por tres nueve. Concentrate, campeón, no cedas a la tentación de mirar para arriba. El enemigo sabe eso, cuenta con que no aguantes y la mires. Y ya se sabe, si se hace contacto visual cagaste, pero cagaste la fruta. A ver, pensemos un número cualquiera. Nueve. Ahora a ver cuando aparece el primer auto con patente terminada en nueve. ¡¿Ni un auto aparece?! ¿Qué, están todos en mi contra? ¿Cuentan los colectivos y camiones? ¿Porqué será que todos los colectiveros llevan en el parabrisas esos corazoncitos de espejitos con los nombres Oscar uno y Rubén el otro? Uno enseguida piensa que son los hijos. Pero quién no te dice que sean los novios. Los que se lo empoman. Ahí mismo, entre la palanca de cambios y la maquinita de las monedas. El Monedómetro de Anteojito. ¡Que hijo de puta, qué viejo de mierda soy! Y a mí me va a dar un ataque y no aguanto y no aguanto y ¡¡¡la puta madre ¿no llega nunca este colectivo?! Lo único que le pido a Dios es que encima no suba uno de esos pelotudos disfrazados de payasitos porque me levanto y lo emboco. O peor todavía, esos insufribles ex combatientes de las Malvinas que te tratan como si uno tuviera la culpa de algo. Ay no. No. ¡NO! ¡Subió otra vieja amiga de mi vieja! Y ya empezó a decir a los gritos ¡Ay, doña Luisa! ¡¿No me diga que viene parada desde su casa?! ¡¿Cómo es que nadie le cedió el asiento?! Parece mentira, una señora mayor...
No aguanto más. Me rindo:
__ Siéntese, abuela. No la había visto.

Texto agregado el 16-03-2008, y leído por 30 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2008-03-17 22:52:49 habria que decretar colectivos para ancianos y demas ...siempre la misma historia con los deberes y obligaciones que solo parecen regir para uno ! mis cinco estrellas pasionylocur a
2008-03-17 02:35:34 Brillante descripcion cotidiana. ***** la_lluvia
2008-03-17 02:31:06 mira, es como si tomaramos el mismo cole !! imposible describirlo mejor ! genial ! 5***** carinaidea lista
2008-03-17 00:36:42 Quien no ha pasado por esa tortura. Me has hecho reir mucho. Dios!! es tan real, es verdad todos pensamos esas cosas, aunque no lo digamos..... Un capo. Saluditos adriana73
2008-03-16 23:57:21 Muy bueno, acá en México sucede algo muy similar con los peseros y camiones. Y no se diga el metro en el DF. Me gusta tu texto porque es imediato, cotidiano. Saludos. Azel
 
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