Cuando vengas a esta orilla,
Hazlo con la calma de mil años,
Como un fantasma
Y, por favor, no le hables a mi alma.
Tengo la vida cansada de lo que no fue,
Tengo los labios llenos de ponzoña,
Tengo los ojos perdidos en lunas de otra galaxia,
Tengo los sueños escasos de abundancia.
No me digas que soy lo que quisiste,
Ni me prometas ser lo que quiero,
No soy un príncipe azul, ni quimera,
Soy lo más cercano a lo que nunca quisieras.
Cuando me beses no finjas que te agrada,
Cuando me toques no sientas mariposas,
Sólo tengo un carnaval de inviernos borrosos
Y un par de recuerdos de un pasado glorioso.
Y si quieres quedarte a mi lado,
No pienses en fantasías,
Que lo que menos me viene en gana
Son romances de cuentos de hadas.
Ya me vendrá el tiempo de amar,
O de pretender hacerlo,
Pero sucede que tengo en el alma
Un olvido que no ha muerto. |