Me di cuenta anoche; no estoy viviendo en España. No, ya no es España, al menos el lugar en donde se asienta mi mente para mí no lo es. Sospecho que algunos, los más avispados, se dan cuenta y lo saben: ya no cuento con ellos. No apoyaré proclamas patrióticas ni nacionalistas, tampoco comulgaré con la idea de “España octava potencia”, de España una grande y libre, de España para los españoles…
La España que anhelo pertenece a un mundo sin fronteras, a un mundo sin mases ni menos, al mundo que deberá nacer a partir de ahora o acabaremos todos podridos de ego. Suprimir los egos, nuestros egos, es fundamental; la política mala se retroalimenta de egos. El comunismo se acabó y el capitalismo deberá de hacerlo si no queremos que nos destruya a todos. Lo sé; sé que esto dicho así suena a patochada o utopía, pero son modelos que no sirven para sostener el mega planeta que se avecina. El capitalismo es para los ricos; y los ricos están cubiertos de dinero que alimenta su ego y sus intereses, y ésos, no son otros que protegerse de todo aquello que les rodea; por ello tienden a aislarse, a encerrarse. Y eso que les rodea somos los demás, miles de millones de seres humanos con apenas unos billetes en el bolsillo. Ellos son sólo miles, lo malo es que disponen de todo el dinero del mundo. El planeta dejará de ser un lugar cómodo para algunos y pasará a convertirse en un lugar práctico; así debería de ser. Sólo me falta una cosa por averiguar. ¿Dónde empezará la revolución y quién la empezará? Sé que algo grande, de proporciones desmesuradas, quizá terrible, se avecina. Estoy seguro de que hará tambalearse los cimientos de nuestra civilización capitalista. Sé que romperá con todo o todo se habrá de romper; porque veo, y si nos fijamos con atención todos deberíamos verlo, que el frasco ha empezado a resquebrajarse… Yo al menos así lo percibo.
Por eso lo sé; cuando el cambio tenga lugar, España y Europa, tal como las conocemos hoy dejarán de existir. La cuestión es saber si el proceso tendrá lugar en apenas una década y viviré para verlo, o será preciso más tiempo. No lo sé, tampoco sé dónde empezará, pero lo intuyo, y estoy seguro, sucederá…
José Fernández del Vallado. Josef. Marzo 2008.
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