Parte del Inventario
Orestes avanzaba por Rivadavia en direccion a Plaza de Mayo. A cada paso sus pies se incrustaban en el piso con un retumbar de truenos , dejando la vereda salpicada de pedazos de baldosas , destrozadas por los terribles impactos.-
Tosiendo como una vieja locomotora,escupia a derecha e izquierda levantando llamaradas azules y verdes con cada salivazo.-
Con pedos dignos de Pantagruel fue inundando la calle con un pestifero vaho que no tardo en asfixiar completamente a los enfermizos arboles de la calle.-
A medida que avanzaba, los cristales de los edificios,no pudiendo resistir la terrible vibracion , llovian pulverizados, produciendo al llegar al suelo una seca y siniestra melodía.-
Dejando tras de si caos y destrucción,se fue acercando a la entrada de un gran edificio,que abierta como una gran boca,lo engullo sin sonidos.-
Subio pesadamente por las escaleras hacia el primer piso.Cruzo la doble puerta de vidrio y recibio el primer saludo del dia.-
-Buen dia Don Orestes
-Buen dia,contesto en tono casi inaudible.-
Se dirigio lentamente hacia su escritorio,abrio el cajon,ordeno prolijamente los lapices y boligrafos , saco la funda de su PC y se puso a transcribir las facturas del dia anterior.-
Como desde hace veinte años.-
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